Ella no entendió. Es que frente a ella, un señor de traje limpio, otro de túnica algodonada y otro de abrigo caro, se intercalaban los turnos para hablar, y referirse a lo buenos que estaban los tiempos, a una economía que se encontraba en ascenso y a las oportunidades que se duplicaban.
Ella no entendió; claro que conocía el significado de aquellas palabras, mas no lograba interpretar a qué se referían los señores, al decir que «todo estaba mejor».
Un halo de luz se reflejó en su rostro y ante la ininteligible circunstancia, ella, únicamente se dedicó a cumplir su papel; de estar presente en el aniversario de su tierra. Mientras, los hombres seguían hablando…



