Blog Página 12

Mapa

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Por María Emilse Pratolongo de Anzoátegui

Ilustración: Pedro Lucena


Mapa-Pedro LucenaI
magino un espacio
antes quizá celeste
que suspende los rumbos
imagino un punto a distancia
y casi hundido
proyectado desde la mira
imprecisa, flotante y abierta
no irradia ni se aleja
está fijo y negro en un centro lateral
imagino ese centro
fuera de centro
y me ubico sin apoyo
en distintos ángulos
más abiertos aún
abismos altos arriba
sin detrás.

(H)elena y yo

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Por Federico Acosta Rainis

Ilustración: Breanda Fahey

¿Cuándo fue ese momento en el patio, las mañanas en que el cielo se ponía negro de golpe, ni muy temprano ni muy tarde, cerquita de las diez si era que sonaba el timbre o unos minutos después si nos escapábamos de la clase, en que sudorosos de vida, excitación y curiosidad, y asomados al portón de metal siempre beige, se nos venía la lluvia encima y nos gustaba olerla en procesión desde el río, que daba un cagazo pero era la mejor amiga de los besos? Entonces vos eras rubia y Helena, y brillabas en ese apenas, apenitas fundirse de los labios después de quizás dos primaveras y muchas cartas de amor esperando, en una vuelta en micro desde Pacheco, Garín o vaya uno a saber dónde. Y todo era como en un juego o, mejor dicho, era en verdad un juego, como si de alguna forma secreta hubiésemos sabido adelantarnos a la ironía.

¿Cuándo fue el momento en que ese patio se hizo cárcel y se llenó de humo de tabaco, de suciedad grosera e insoportable y de voces convencidas pero falsas, de palabras-vómito pero vómitos conscientes, y todo ese ejército de transeúntes comenzó a horrorizarnos porque ya no hubo más curiosidad ni sonrisa y sólo quedó el mal, banalizado y siempre ajeno? ¿En qué momento la carne empezó a doler hasta en cuclillas, el esperma se puso duro y la eyaculación mansa, y el juego abandonó las veredas dejando atrás solo polvo, excusas y relaciones a través de papelitos de colores, de colores tristes, aguachentados por la vergüenza de tanta mano que los acaricia? Entonces vos, que ya eras Elena, y yo, que aunque lo crea no puedo haber sido todavía el mismo, presentimos que un edificio de miedos acumulados se nos había venido abajo, que no era todo tan gratis ni tan barato, y entendimos que la hache no era un letra muda y que había que hacerse cargo de los huesos. De lo brutal que significa ser un animal que ríe y llora y piensa. De lo temprano que se pone el sol los domingos. De lo tarde que se nos hace a veces cuando más nos vestimos de piedra.

BRENDA FAHEY

Evo Morales, tercer momento

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El 12 de Octubre hay elección presidencial en Bolivia, pero lo que realmente se juega es la mantención del 2/3 oficialista, lo cual le permitiría al gobierno del Evo seguir surfeando entre la estabilidad económica y el avance en políticas populares. A días de los comicios, Pablo Stefanoni escribe acerca de una revolución que goza de la simpatía de sectores opuestos.

Por Pablo Stefanoni

Fotos: Fabricio Lombardo

“Con Evo vamos bien”, reza, con ritmo cumbiero, el principal eslogan electoral del Movimiento al socialismo que una vez más desde 2005 logra retener la mayoría del voto de los bolivianos. Con las elecciones del 12 de octubre, Evo Morales se proyecta en el poder hasta el 2020, lo que lo transforma en el presidente con más tiempo en el Palacio Quemado de la historia boliviana. De hecho, lo que está en juego en los comicios del 12 de octubre no es el triunfo del Movimiento al Socialismo sino si la cantidad de parlamentarios le alcanza al oficialismo para mantener los dos tercios que tiene hoy y le permite votar leyes especiales y, eventualmente, le serviría para modificar la Constitución (por ejemplo para permitir una nueva reelección de Morales al final de su tercer mandato). Una bancada inferior a los dos tercios significaría reducir el poder del presidente boliviano que fue llevado al gobierno, hace ocho años, por la traducción en las urnas de una rebelión popular conocida como la “guerra del gas”. Entretanto, Evo se ha transformado en una figura central del periodo, con tonalidades ambivalentes: del “hartos Evos hay aquí” –título de un documental que enfatizaba que el presidente es uno más entre los campesinos– se ha ido pasando a una serie de textos hagiográficos que hacen hincapié en su carácter de líder “excepcional” y hasta alguien se atrevió a insinuar dudosos linajes con caudillos anticoloniales como Túpac Katari.

evo-1Entre la revolución y la prudencia

La primera etapa de la administración Morales (2006-2009) estuvo marcada por la confrontación entre el gobierno central y la oposición conservadora atrincherada en la región agroindustrial de Santa Cruz. La segunda fue la de la consolidación de la hegemonía “evista” con posterioridad a la reelección a fines de 2009 con el 64% de los votos, y una tercera –más reciente–, remite a la cooptación de parte de las viejas élites. En los últimos años, el presidente boliviano es regularmente invitado a la Expocruz, feria emblemática de la burguesía cruceña: después de los frustrados planes para poner en pie grupos de autodefensa –que activaron juicios por terrorismo y el autoexilio de ex dirigentes como el rico empresario aceitero Branko Marinkovic– parte del empresariado cruceño dio un giro pragmático destinado a no arriesgar las posibilidades de ganancia que da el actual “boom” económico en las arenas movedizas de las conspiraciones de 2008.

Pero los efectos de la estabilidad macroeconómica llegan más lejos. Hoy un economista ultraliberal como el norteamericano Tyler Cowen puede escribir en su blog Marginal Revolution un artículo titulado “Por qué soy relativamente optimista sobre Bolivia”. Incluso puede avanzar un poco más en una columna titulada “Por qué he apoyado a Evo Morales”. El título es una provocación, el economista libertarian comienza reconociendo que “apoyar” es un término exagerado pero admite que “El gobierno de Evo Morales es muy popular y bastante estable. Tiene una base de poder sólida y duradera, en parte debido a las políticas específicas y en parte por razones simbólicas”. Es más, Cowen apunta que “los beneficios de la estabilidad –derivadas de la permanencia del villano, por así decirlo– superan los costos (de no seguir una política liberal)”. Incluso señala que Bolivia –por su descentralización– no caerá en “una dictadura como Chávez”. Un elemento que vuelve “optimista” a Cowen es la “prudencia” fiscal de Evo, sumada al hecho de que “tarde o temprano” Bolivia debía tener un gobierno indígena.

Sin duda, a este economista ultraliberal le gusta provocar a su audiencia. Es evidente que Evo Morales combina esa prudencia fiscal con varias nacionalizaciones de empresas y un reposicionamiento del Estado en la economía. Pero no hay que olvidar que el anterior gobierno de izquierda, en 1982, terminó su gestión de manera anticipada en medio de una hiperinflación. Y Morales, desde su triunfo en 2005, buscó evitar un escenario similar. Para ello cuenta con altos precios de las materias primas que exporta Bolivia y una relativamente buena relación con los bancos (hoy más regulados que ayer). Dato adicional: el presidente boliviano conserva desde su primer día en el poder al mismo ministro de economía Luis Arce Catacora, un ex técnico del Banco Central que en 2006 desempolvó sus pergaminos de simpatizante socialista de los años 80 y mantiene en orden la caja: Bolivia tiene reservas internacionales equivalentes al 51% de su PBI (es como si Argentina tuviera 300.000 millones de dólares de reservas, cuando hoy no llegan a 30.000 millones).

Nos detuvimos en este economista norteamericano porque los elogios a la estabilidad boliviana, desde el New York Times hasta el Banco Mundial, son uno de los elementos que explican, en una medida significativa, por qué Evo puede romper el karma de la inestabilidad boliviana y, después de ocho años, tener asegurado el triunfo en las urnas para un tercer mandato. De hecho, “la estabilidad” es una de las consignas del propio Morales en la campaña: hace unos días dijo que el MAS es el único partido que la garantiza.

la paz (49)evo-2La oposición, en su laberinto

El candidato mejor posicionado (aunque no llega al 20%) es el político, economista y empresario cementero Samuel Doria Medina. La oposición boliviana intentó, pero no pudo, encontrar a su propio Henrique Capriles. Hace un par de años, en las reuniones opositoras se hablaba de dos escenarios: uno era el venezolano, donde emergió, aunque perdió, un candidato joven que “centroizquierdizó” –al menos en el discurso– al bloque antichavista y expandió sus fronteras ideológicas. El otro era el ecuatoriano, donde Rafael Correa le ganó con facilidad a una oposición fragmentada. Al final, se impuso el segundo escenario. Además de Doria Medina, se lanzó a la carrera el ex presidente Jorge “Tuto” Quiroga, que le disputa a Unidad Democrática los votos por derecha.

Abajo en las encuestas –un poco más debajo de Tuto– se ubica el ex alcalde paceño Juan del Granado, que comenzó proyectando una “oposición progresista” a Morales y terminó enredado en una frustrada alianza con el gobernador autonomista de Santa Cruz, Rubén Costas.

Recientemente, la campaña electoral se centró en una guerra de audios. En uno de ellos, Evo Morales, reconocía que la publicitada cumbre internacional del G-77 –reunida en Santa Cruz de la Sierra– fue “la mejor campaña” en esa región oriental, donde hoy el MAS es el favorito. Otro audio, de mayor calibre, involucró a Doria Medina: ampliamente circulada en las redes sociales, en la grabación se escucha al postulante opositor presionando a una empleada de su firma para que llegara a un acuerdo con su esposo y uno de sus operadores partidarios, Jaime Navarro, acusado de violencia de género. Como la mujer no quería acordar, Doria Medina –asumiendo el rol de patrón (de estancia)– la amenazó con enviarla como castigo a trabajar a la alejada localidad de Trinidad. Para peor, los habitantes de esta ciudad amazónica, se quejaron de que el candidato presidencial los tratara como una Siberia boliviana.

Esta filtración se sumó a las declaraciones del candidato a senador del MAS por Cochabamba, Ziro Zabala, quien causó escándalo al pedir “enseñar a las mujeres a comportarse y vestirse” para no ser presas de los agresores, y puso sobre el tapete la violencia de género, uno de los temas pendientes en el proceso de cambio que vive Bolivia.

Pero más allá de estos condimentos a una campaña que se presentó “aburrida”, la mayoría de los bolivianos no parece convencida de que la oposición pueda gestionar mejor los puntos débiles del actual gobierno, sin duda muchas veces demasiado entusiasta hacia medidas con impacto a corto plazo.

2007 09 20, Bolivia Tarabuco (28)

evo-3Los pliegues del cambio

Bolivia está cambiando. Parte de los cambios provienen del largo periodo democrático iniciado en 1982, y muchos más del actual proceso iniciado en 2006. La estabilidad económica permite cambiar expectativas: por ejemplo, los ahorristas bolivianizaron masivamente los depósitos porque confían en ganar más en bolivianos (la moneda nacional) que en dólares. La expansión de infraestructuras y servicios al campo (como por ejemplo internet) busca incluir en la modernidad a una gran parte de la población.

Morales es en esencia un modernizador. Incluso sueña con controversiales proyectos como la energía nuclear –con fines pacíficos–. Al cambio, no obstante, le falta hoy una pata educativa, donde las transformaciones son escasas: los programas de becas estatales recientemente aprobados, para que estudiantes bolivianos vayan a hacer sus doctorados a Harvard, Stanford o universidades japonesas, no son suficientes frente a la mala calidad de la educación general. No obstante, un proyecto neodesarrollista como el boliviano, que tiene como utopía a Corea del Sur más que a Cuba (Evo no dejó de nombrar en algunos de sus discursos a esa nación asiática que pasó de ser un país agrario a potencia industrial), no puede ser viable sin cambios educativos de envergadura. Cómo usar la bonanza extractiva es, sin duda, parte del debate boliviano actual, pero la oposición no tiene visiones particularmente seductoras, y para muchos bolivianos sus candidatos llevarían al país hacia el pasado.

A menudo, palabras como “socialismo comunitario” llevan a confusión: el del MAS es un proyecto antineoliberal–lo que el vicepresidente Álvaro García Linera caracterizara alguna vez como “capitalismo andino-amazónico”–. Las propias bases partidarias están compuestas por pequeños productores urbanos y rurales que no se sienten seducidas por un Estado demasiado intervencionista sobre la propiedad privada.

El contenido de este imaginario neodesarrollista –en un sentido no necesariamente coincidente con el inventor del concepto, el brasileñó Luiz Carlos Bresser Pereira– fue definido con gran claridad por el presidente Ecuatoriano Rafael Correa, quien recientemente elogió de manera efusiva el modelo de innovación, desarrollo y visión empresarial israelí y criticó a las “izquierdas conservadoras” y a los empresarios adversos al riesgo (la alocución se puede ver en Youtube con el título “Israel debe ser un ejemplo para nosotros” –lo cual no implica un apoyo geopolítico a Tel Aviv).

Sin duda, Bolivia es un país indígena, pero asociar ese dato sociopolítico con comunitarismo a secas es un exceso de wishfulthinking. Los procesos de urbanización –hoy alrededor del 60% de los bolivianos viven en zonas urbanas– representan un desafío adicional para pensar la indianidad en el siglo XXI. Para muchos indígenas, descolonizar significa estudiar en universidades privadas, visitar los patios de comidas en los nuevos shoppings de la zona sur de La Paz, ocupar cargos parlamentarios y romper los múltiples techos y paredes de cristal que los relegaban a la subalternidad. evo-4En efecto, esa vía para salir del “colonialismo interno” parece más popular que una vuelta toutcourt a las cosmovisiones ancestrales. Bolivia se ha indianizado, pero lo indígena es un complejo entramado político, antropológico y simbólico a prueba de simplificaciones fáciles y no menos atractivas acerca de sus supuestas esencias antioccidentales.

Que en el Censo de 2012 haya disminuido considerablemente la población indígena respecto al de 2001, refleja las vicisitudes de estas identidades tan reales como estratégicas. Lo mismo ocurre con el crecimiento del evangelismo, que es una de las fuentes del conservadurismo –dentro y fuera del MAS– respecto de la expansión de los derechos civiles como la despenalización del aborto o el matrimonio igualitario, y tiene entre sus efectos las reconfiguraciones modernizantes de las comunidades indígenas. En este marco, la candidatura a diputado en las lista oficialismo de Manuel Canelas, primer candidato abiertamente gay, es una pequeña cuña en un ambiente donde la presión conservadora es más fuerte que la capacidad de acción de las débiles aunque más visibles organizaciones LGBT.

Los discursos sobre el “vivir bien” (que buscan avanzar en un proyecto posdesarrollista apelando a fuentes supuestamente ancestrales) conviven con la enorme popularidad del Rally Dakar; la diversidad étnica con la negación de la diversidad sexual; la autonomía social con la centralización estatal; las críticas al capitalismo con una desconocida expansión del consumo.

En estas tensiones y pliegues transita hoy el cambio en Bolivia. Un país en plena transformación que está dando vuelta una página en una historia llena de injusticias y resistencias heroicas.

“Esta elección marca un momento histórico”

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El profesor de economía de la UBA, José Cárcamo, entrevistó al Ministro de Minería boliviano César Navarro, anteriormente jefe de bancada del MAS en la Cámara de Diputados. Parte de la entrevista fue publicada en el Cash de Página/12; aquí publicamos la versión completa.

Por José Salvador Cárcamo

Fotos: comunicación de la presidencia.

César Navarro Miranda es ministro de Minería y Metalurgia del Estado Plurinacional de Bolivia. Fue anteriormente jefe de bancada del Movimiento Al Socialismo en la Cámara de Diputados, viceministro de coordinación con Movimientos Sociales y Sociedad Civil del Ministerio de la Presidencia del Estado Plurinacional de Bolivia y representante presidencial de la Agenda Patriótica del Bicentenario 2025. Cash dialogó con Navarro Miranda sobre las perspectivas electorales y la situación regional, y además sobre el milagro económico boliviano, que el establishment internacional no destaca porque está siendo liderado por Evo Morales, político que cuestiona con firmeza las actuales reglas de funcionamiento del capitalismo global.

El domingo 12 de octubre hay elecciones en Bolivia. ¿Cuál es la importancia de estas elecciones?

–Esta elección marca un momento histórico, porque nos permite hablar de la consolidación del Estado, de la economía, de la sociedad, del territorio y de la cultura del nuevo Estado Plurinacional. No es un simple momento electoral, sino que estamos hablando de la consolidación de un proyecto político de Estado que hemos impulsado desde 2006.

navarro-1¿Cuáles son las principales características de ese proyecto?

–El plan de gobierno que se presentó en 2005 tenía dos puntos centrales: la asamblea constituyente y la nacionalización; que marcaron la ruptura histórica con el viejo Estado republicano, capitalista y neocolonial. En un corto tiempo esas dos políticas se han constituido en el elemento fundamental de reorganización de la vida política y económica, territorial y cultural del país. Nuestro plan de gobierno de 2009 tenía como finalidad principal apuntar a la implementación de la Constitución y hoy, 2014, hablamos de la consolidación del Estado Plurinacional. Son pasos históricos que seguimos desde la construcción de la propuesta para construir el Estado Plurinacional, la Constitución, y hoy para consolidar el Estado Plurinacional. Además lo hacemos desde una perspectiva de largo alcance, que está planteado en la agenda 2020-2025, cuando conmemoramos 200 años de la fundación de la república.

Se vive una crisis financiera internacional que estalló a fines del 2007 en Estados Unidos y que se extendió después a Europa. Sin embargo, América latina ha soportado bien esta crisis y en particular Bolivia, que muestra indicadores macroeconómicos sobresalientes en empleo, estabilidad de precios, reservas internacionales, indicadores sociales. ¿Cómo lo ha logrado Bolivia?

–Cuando llegamos al gobierno, el Estado vivía de los impuestos, que pagábamos bolivianos y bolivianas y las empresas transnacionales. Del ciento por ciento de la exportación de gas, sólo quedaba el 18 por ciento para el país y el 82 por ciento para las transnacionales, y Bolivia vivía sólo de los impuestos. El presidente Evo Morales tuvo la capacidad de nacionalizar los hidrocarburos en mayo de 2006 y se revirtió el reloj de la distribución de la riqueza. Hoy el Estado boliviano se queda con el 75-85 por ciento, y esos recursos económicos son distribuidos a gobernaciones, gobiernos municipales, con un reparto del excedente económico a través de bonos para la niñez, para las madres, para personas de la tercera edad. Pero además hoy contamos con reservas internacionales que superan los 14.000 millones de dólares.

  ¿Cómo están administrando esas reservas?

–Esos recursos económicos los estamos invirtiendo en proyectos productivos. El presupuesto general de la Nación se caracteriza primero por dar un aumento salarial por encima de la inflación anual de manera constante; y no sólo eso, hemos incrementado el salario mínimo nacional que representaba aproximadamente 400 pesos bolivianos (menos de 60 dólares) del 2005 y que hoy representa 1400 pesos bolivianos (un poco más de 200 dólares), lo que incrementa la demanda y consumo interno. Estos hechos son vitales: incrementar las reservas, la distribución de la riqueza, la estabilidad de precios, un presupuesto equilibrado con inversión pública. Además, un elemento adicional a considerar es que hemos ingresado en una fase de invertir recursos económicos en garantizar la soberanía alimentaria. Es decir, superar la dependencia de la producción externa para depender fundamentalmente de nuestra producción interna.

¿Qué importancia le adjudica a la constitución de la Unasur, de la Celac, al encuentro G-77 que se realizó del hace poco en Bolivia?

–En América latina se han vivido pasos importantes, que tienen que ver con la llegada a los gobiernos de líderes regionales que tienen una fuerte raíz democrática. Valoramos inicialmente la resistencia activa y militante del gobierno y sociedad cubanos, del compañero Fidel y del Partido Comunista. Segundo, la presencia de un presidente Chávez, Rafael Correa, Daniel Ortega, Lula, Lugo, los Kirchner en la Argentina, el Frente Amplio en Uruguay y del presidente Evo Morales marca una lógica diametralmente diferente en el contexto latinoamericano y mundial.

2¿Cuáles fueron las principales iniciativas?

–El primer paso que dimos los países antiimperialistas fue la creación y la consolidación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). El segundo paso fue la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y el tercer paso la creación de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac). Hasta antes de eso, América latina aparecía como un apéndice y dependiente de Estados Unidos. La creación de la Celac marca la ruptura con la lógica de dependencia de la OEA. Este conjunto de factores explica que a nivel mundial se haya reconocido la importancia del liderazgo de Evo Morales asignándole la presidencia del G-77 en 2014. No simplemente para tener una administración circunstancial de ese grupo de países, sino, primero, para organizar Bolivia en Santa Cruz de la Sierra el encuentro de conmemoración de los 50 años del G-77, y segundo plantearse en el G-77 un Nuevo Orden Mundial, donde se habla de “Vivir bien”, como concepto paradigmático que nos permite entender la relación de los hombres y las mujeres: con los Estados, con sus economías, con la naturaleza o Pachamama. “Vivir bien” es pacifista y rechaza todo tipo de agresión. El mundo está avanzando así a un escenario multipolar, donde América latina y el Caribe están inscribiendo su presencia con identidad propia y es un elemento saludable que debemos destacar.

navarro-2Bolivia tiene un enorme potencial humano y de recursos naturales: petróleo, gas, litio. En el caso del litio, Bolivia, Argentina y Chile tienen un poder casi monopólico sobre ese recurso. ¿Cómo apropiarse de la renta de ese recurso natural y avanzar hacia una integración de los países en ese terreno?

–En el caso minero, en metales y no metales, estamos dando un salto cualitativo en pleno siglo XXI, consolidando una estructura productiva más diversificada, que no esté basada sólo en la exportación del mineral sin valor agregado. En el estaño, por ejemplo, se invirtió en un horno de fundición en la Empresa Metalúrgica Vinto, en Oruro, que va a tener la capacidad de fundir todo el estaño que se produce en las minas estatales de Huanuni y de Colquiri y las cooperativas mineras de Chorolque, con lo que tendríamos un mercado importante de fundición. En Potosí estamos con una planta polimetalúrgica para fundir los minerales de plomo y plata y esto nos garantizaría tener un mercado en la producción de complejos que se desarrollan en el sur de Bolivia. A la vez estamos en la fase última de garantizar la construcción de dos plantas de refinación y fundición de zinc. Por lo tanto, con los complejos de estaño, plomo, plata y zinc estaríamos garantizando un paso histórico que no se daba desde la época de la invasión española. Es decir, no sólo producir y exportar concentrados de los minerales, sino que además se fundan en nuestro país y a partir de la fundición tengamos un mercado mundial mucho más grande y entrar así en la fase de la industrialización de nuestros minerales metálicos.

¿Y con el litio?

–El otro gran paso son los no metálicos. En la década del ’90, en el gobierno de Jaime Paz Zamora, nuestra gran reserva de litio (que tenemos en el sudoeste potosino) intentaron privatizarla, entregándola a la Lithium Corporation por un lapso de 40 años. Una gran movilización cívica y regional en el departamento de Potosí impidió que este recurso natural pasara a manos privadas y el presidente Evo Morales, el 1º de abril de 2007, en el aniversario de la fundación de Potosí, anunció de manera pública “la era del litio”. A partir de ese momento, con capital estatal, empezamos la fase de construcción de la planta de carbonato de litio en el sudoeste potosino. Estamos en la fase de consolidación de un proyecto con una tecnología desarrollada en base al capital humano que tenemos en nuestro país, con una inversión principalmente estatal; complementariamente a este hecho tenemos otra planta, la de baterías de litio, que se está construyendo también en el departamento de Potosí, que nos va a permitir disponer de un recurso estratégico.

navarro-3¿Cómo se apropian y distribuyen la renta minera?

–Los recursos minerales, metálicos y no metálicos, son un recurso no sólo estratégico para la producción, sino para consolidar las economías de los Estados. En el caso de Bolivia, los minerales, juntamente con los hidrocarburos, la energía eléctrica, generan una riqueza o excedente para sentar las bases de una estructura económica y un Estado nacional económicamente sólido que pueda disponer de recursos materiales para emprender nuevos proyectos de inversión, en servicios y otros de carácter estratégico para el desarrollo integral de la sociedad.

¿Cuáles son las principales amenazas que viven Bolivia y nuestro continente en su proceso de integración y desarrollo?

–Una de las principales amenazas estructurales es el imperialismo, que no se irá a dormir, no va a cesar en sus esfuerzos de impedir que este proceso revolucionario se consolide. Recordemos por ejemplo, que el presidente Chávez soportó un paro y bloqueo de la petrolera y un golpe. Lo mismo pasó en Ecuador, un motín policial, que intentó derrocar al presidente Correa; y en nuestro país, en 2008 soportamos un golpe cívico-prefectural, que intentó sacar al presidente por vía de la violencia organizada y la toma de instituciones del Palacio de Gobierno. En esos tres casos los movimientos populares y patrióticos lograron derrotar a las amenazas del imperialismo. Pero no logramos parar, por ejemplo, dos golpes desde el Parlamento, contra dos presidentes democráticos, uno en Honduras al presidente Zelaya y el otro en Paraguay contra el presidente Lugo. En esas dos acciones la derecha se impudo por la vía parlamentaria para derrotar a dos presidentes que tenían una lógica diametralmente distinta de las elites de sus países. Los diferentes momentos de renovación democrática –posteriores a los hechos mencionados– en Venezuela, Ecuador y en Bolivia, ratificaron esos liderazgos. Pero el imperialismo no ha descansado y no ha cesado en su interés por desestabilizar y dividir. Por eso la principal amenaza que tiene este proceso de integración es esa Alianza del Pacífico que ha sido impulsada y organizada por el ex presidente del Perú Alan García, donde se incorpora Chile, Colombia, México y Perú. Creo que es una seria amenaza a un proceso de integración continental, donde buscamos fortalecer a las economía locales.

3¿Y las fortalezas?

–Están basadas en las capacidades de liderazgos que tenemos en cada uno de los gobiernos. En el caso nuestro, está el liderazgo del presidente Evo. La fortaleza de Ecuador, de Nicaragua, de Venezuela, de la Argentina, de Brasil, están dadas principalmente por la capacidad de acudir de manera constante y permanente al voto popular; validando, ratificando y profundizando de esta forma este proceso de transformaciones estructurales y de integración continental

Existe una reivindicación de más de 100 años, que es la salida soberana al mar por parte de Bolivia, que lo pierde consecuencia de la guerra del salitre y el guano, de 1879, alimentada por el imperio Inglés y que enfrentan Bolivia y Chile. Esta demanda el gobierno de Evo Morales la ha ido instalando en la comunidad internacional, siendo llevada a la Corte Internacional de Justicia de la Haya. ¿Qué respuesta se espera del gobierno y pueblo de Chile?

-Nosotros, dimos pasos importantes que lograron romper una vieja barrera de hielo que teníamos entre Chile y Bolivia. La presencia del presidente Ricardo Lagos en la jura del presidente Evo el 2006, y la presencia del presidente Evo en el 2006 también en Chile, en la jura de la presidenta Michelle Bachelet, demuestra que logramos romper esas viejas barreras que nos habían impuesto los estados y las oligarquías producto de la invasión chilena a territorio boliviano en 1879. Con la presidenta Michelle Bachelet se construyo 13 puntos entre los cuales estaba la salida soberana al mar, que era parte de la discusión, este hecho solidifico una nueva relación de mutua confianza entre Chile y Bolivia. Lamentablemente el presidente Piñera fiel a una tradición cerrada y ortodoxa de la derecha chilena, impidió que estos 13 pilares puedan seguir avanzando y por el contrario lo bloqueo. El presidente Evo dio un salto cualitativo recurriendo a los tribunales internacionales presentando nnavarro-4uestra demanda para que Chile tenga una respuesta proactiva y propositiva y no simplemente dilatoria. Es la primera vez que el estado boliviano logra consolidar una política de estado, donde autoridades políticas de distinto signo, incluida la oposición, asumen como suya la propuesta que ha sido elaborada bajo el liderazgo del presidente Evo Morales y ha sido presentada a la Haya. Consideramos que Chile tiene que dar una respuesta positiva en función de que esta propuesta tiene que ver con la integración continental, es un proyecto altamente importante que revaloriza y reivindica el derecho soberano de los bolivianos de acceder a las costas del pacífico. No consideramos que la sociedad Chilena tenga una visión ortodoxa y cerrada y anclada en el pasado, lo que lamentablemente aísla a Chile en el contexto internacional, y esperamos que el Estado chileno tenga una respuesta altamente madura y propositiva y no bajo la vieja lógica ortodoxa de negar nuestra salida soberana al mar y atrincherarse de un concepto de un viejo siglo que estuvo marcado fundamentalmente por la división de América Latina en el contexto internacional.

¿Qué mensaje entregarías a los bolivianos que viven en la Argentina?

-Por diferentes motivos en época de la dictadura militar, principalmente por sus basamentos ideológicos y políticos, han sido expulsados miles y miles de hombres a América Latina y principalmente Europa, se ha producido una desterritorialización de esos hombres y mujeres, una separación, una ruptura familiar, y el mismo viejo Estado liberal capitalista, por temas económicos y sociales siguió expulsando a hombres y mujeres fuera del territorio ¿Cuál era la relación que ellos tenían con nosotros? Quizás era sólo a través de las remesas que enviaban a sus familiares y sus relaciones culturales, nostálgicas. Pero el mismo Estado se encargo de excluirlos económica, políticamente de su Patria. Muchos países en el mundo tienen la votación de sus ciudadanos que viven en el exterior y tienen el derecho de elegir a sus autoridades con el voto. Nosotros en la Constitución le otorgamos ese derecho y le devolvemos ese sentido de patria a los hombres y mujeres que por diferentes motivos están fuera del país. Hoy esos hombres y mujeres que viven en América Latina, en Estados Unidos, en Europa, tienen ese derecho y obligación. Derecho a sufragar y la obligación de votar por uno u otro candidato. Se está devolviendo ese derecho a millones de hombres y mujeres. Volverán, no volverán, es un signo de interrogación, pero lo principal es que ellos puedan ejercer ese derecho y puedan elegir a su presidente y vicepresidente. Lo que hacemos hoy es convocar a los bolivianos y bolivianas que viven en las provincias del hermano país argentino a que con su voto permitan consolidar el gran proceso de transformación que estamos viviendo, que tiene raíces continentales.

Imágenes de una tierra plurinacional

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Ariel Vicchiarino recorrió Bolivia y puso su lente en la cotidianidad del país. A continuación la selección de su mirada sobre una tierra de múltiples colores, naciones  y paisajes.

Mercado Sucre Bolivia Trabajadora
Siesta
Bolivia
Flamenco
La Paz Bolivia
Ciudad de La Paz Bolivia
Mercado Sucre Bolivia
Mercado de Sucre. Bolivia
Mercado de Sucre Bolivia
Mercado de Sucre. Bolivia
Ciudad El Alto en La Paz Bolivia
El Alto. Bolivia
Pueblos Originarios
Pueblos Originarios
Sucre
Sucre
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Villazón. Bolivia

 

Sucre
Sucre
Ciudad de La Paz. Bolivia.
Ciudad de La Paz. Bolivia.
Trabajadores
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Teleférico Ciudad de La Paz

 

Ciudad de La Paz Bolivia
Fútbol en La Paz
Retrato de Mujer Bolivia
Bolivia
Sucre Bolivia
Mercado Sucre. Bolivia
Bolivia
Bolivia
Ciudad de La Paz Bolivia
Ciudad de La Paz. Bolivia

Mariela Machado, la palabra que llueve

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Crónicas Bolivarianas

La lucha por la tierra urbana está en el centro de la revolución bolivariana y Mariela Machado es una voz imprescindible en ese proceso. Desde Venezuela Marco Teruggi nos habla de ella y de un país que busca sus raíces para modificarse radicalmente.

Por Marco Teruggi

Fotos: Geovanny Sandoval

Tal vez sea porque creció bajo la lluvia que arrastra las casas, y con ella se hizo fuerza y no derrota, que cuando Mariela Machado habla hay una música negra cercana a la luz. Quizá por eso muchos la escuchan, y cada día lo construye pensando en el que sigue, que para ella ya tiene forma y hacia allá va, con otros. Por eso su palabra cuenta, critica, obliga a más.

Comenzó en el año 2002 formando parte del primer Comité de Tierra Urbana, en el barrio 19 de abril, en La Vega. Ahí se incorporó a lo que denomina el movimiento popular organizado. En la lucha, cuenta, estuvo siempre. Era entonces febrero y el presidente Hugo Chávez había promulgado el decreto 1666, que daba inicio al proceso de regularización de la tenencia de la tierra urbana, a la rehabilitación de los asentamientos populares.

La realidad no dejaba de golpear. En su comunidad, por ejemplo, se encontraban personas con más de 70 años habitando una casa sin título de propiedad, en el temor permanente al desalojo, al derrumbe. Así era, el legado de un modelo. “La Cuarta República nos arrimó hasta los cerros, a vivir en los barrancos, y la empresa privada hizo de la vivienda un negocio donde no tenemos opción”, explica.

La titularidad de la tierra primero. Y con algunos años de organización decidieron que se debía hacer más: ocupar nuevas tierras, ociosas, subutilizadas, necesarias para demasiados. En el corazón de la ciudad. Entonces organizaron un nuevo frente de lucha: los campamentos de pioneros.

Comenzaron a tomar terrenos y construir lo que han denominado Nuevas Comunidades Socialistas. Y se articularon con otros para formar el Movimiento de Pobladores y Pobladoras. A partir de allí, entre otras cosas, participaron en la elaboración de la Ley de Tierras Urbanas aprobada por la Asamblea Nacional en el año 2009, y hoy existen 11 campamentos en construcción y 34 en espera, con el terreno ya ocupado. Entre otras cosas.

El Campamento Kaika-Shi

Mientras Mariela Machado mueve las manos varias personas se acercan con preguntas. Es sábado por la tarde, y en el Campamento de Pioneros Kaika-Shi hay jornada de trabajo voluntario. El terreno está en la redoma La India. Desde allí se ven los primeros barrios de La Vega trepados sobre los cerros. Allí vive todavía con sus hijos. Uno de ellos participa junto a ella desde que ocuparon el terreno. Allí había un taller de pintura, de cocina industrial, tanques de gasoil, un estacionamiento para 150 camionetas, una familia española ganando 150 mil bolívares mensuales con él.

Cuenta y recuerda cuando iniciaron la toma con 80 familias en el 2010. Y mira hacia más atrás, hasta el puente que cada lucha tiene. En este caso 1974 cuando una lluvia –otra vez la lluvia que arrastra- dejó centenares de damnificados que se organizaron para tomar el mismo terreno donde hoy se encuentra Kaika-Shi.

Hicieron huelga y “les dieron una paliza, los metieron presos, los sacaron de aquí, les dijeron que cuando sus casas estuvieran listas los iban a reubicar aquí en este sector. Hicieron 3 torres y se las dieron a la gente que menos necesidad tenía, a sus amigos de la Cuarta, sus colegas del partido, pero este lote no lo construyeron porque el gobierno de Carlos Andrés Pérez se llevó los reales”, cuenta.

Ahí había un muchacho. Tenía 17 años. Hoy sigue en el movimiento popular organizado, acompañando de cerca la toma. Y tiene un nieto que lleva por nombre Kaika-Shi, sol y luna en lengua Wayuu, otro puente, hacia lo primero.

Tomaron entonces el terreno cuatro años atrás. Y con las 80 familias montaron guardias todas las noches, turnándose, organizando así cada paso: la ocupación, la resistencia y luego, la construcción. Vendrá en breve, la vida en común entre los habitantes de las 100 viviendas que allí serán hechas. Sobre eso ya están discutiendo, ya le han dado forma. Una semana hay asamblea, la otra formación política. En el Campamento están construyendo una estructura de tres pisos para esas actividades. “Aquí no estamos haciendo casas, aquí estamos tratando de hacer organización, organización comunitaria, para la vida”, explica.

dosLo estratégico en la organización

Mariela Machado se detiene en un pilar central de este proceso organizativo: la autogestión, que es para ella el camino para el empoderamiento popular, una forma de mirar y concebir los procesos políticos y sociales, de entender la revolución. Desde allí las prácticas, apuestas y críticas.

“Con la autogestión tú decides, diseñas cómo quieres vivir, comer, no solo es la vivienda, mañana va a ser la educación, porque en el sistema educativo debe participar la gente, cómo quiere ser educada, y romper esa forma del maestro allá y el muchacho aquí puro recibiendo órdenes, no, tiene que ser un sistema educativo diseñado por nosotros”, explica. De fondo se oyen los ruidos a martillos, viga y ciudad, se ven las plantaciones de alimentos del campamento.

Por eso las viviendas de Kaika-Shi están siendo construidas por las familias que tomaron el terreno, -solo 9 personas fueron contratadas desde afuera, para la asesoría técnica-. Por eso este sábado hay trabajo voluntario. Como por las tardes en la semana. Porque da vida cotidianamente a la autogestión. “El trabajo voluntario dignifica el trabajo, y te preocupa por la necesidad del otro. Es una ayuda mutua, yo soy cabillero, yo carpintero, yo albañil, eso lo unimos, colectivizamos el trabajo y eso nos sirve para dignificar la vida”, dice. Todos tienen entonces la misma posibilidad: el que trabaja y tiene un sueldo fijo mensual así como el que vende café en la calle”, agrega.

Así concibe el proceso de organización, el hacer de la transición. Mira a los jóvenes en la jornada de trabajo y explica: “Ellos no están en un centro comercial, ya eso es un logro, antes no había otra cosa que no fuera ir a un centro comercial y mirar vidrieras para gastar, y ser cada día más consumista”. Sabe que al finalizar estas viviendas todos las cuidarán, porque fueron trabajadas, justamente ganadas.

Pero también sabe que son minoría, necesaria y estratégica, pero minoría en trabajar con ese horizonte dentro de un proceso masivo y nacional: la Gran Misión Vivienda Venezuela, que “nació para darle respuesta a esos años de desidia, y eso es muy bueno, pero también nació dándole más fuerza al asistencialismo”.

Las relaciones con ese otro, el Estado

Su análisis es el siguiente: “El asistencialismo es un peligro para los procesos a los que estamos tratando de llegar en la revolución, porque te desclasa a la gente, porque todo se lo dieron, la casa, la cocina, la nevera, todo, hasta el mercado, ¿qué aporte das tú cuando te dan?, cualquiera te puede dar, te puede dar la derecha y también la izquierda”. La autogestión como parteaguas. “Te dicen que el pueblo tiene que tener poder, pero mientras sean asistencialistas ahí no hay ningún poder”.

Por eso Mariela Machado espera que al finalizar los edificios en Kaika-Shi nadie se desclase. Por eso los esfuerzos están puestos en construir organización. Que la gente “esté consciente de que es una lucha de clase, marcada”. A medida que explica se dibuja ese otro, el Estado, que simultáneamente financia –el capital económico para construir las viviendas de los Campamentos proviene del Estado-, al tiempo que busca aplastar la autonomía, pero también la promueve, y a veces ignora.

“Te vienen a competir las instituciones con proyectos”, explica. En efecto, para un mismo terreno son varios los proyectos que se presentan, centralmente a Petróleo de Venezuela S.A (Pdvsa), para que sean financiados. Algunos son presentados por instituciones, otros por parte de Pobladores. De allí la necesidad permanente de la formación: “Fortalece la lucha, da claridad para el análisis, para tomar decisiones, y para el debate frente a las autoridades que quieren estar por encima del pueblo, para combatir el Estado que no reconoce al otro, el Estado capitalista que está impregnado en muchas de nuestras instituciones”.

Los balances que hace de los años bolivarianos tienen el tiempo del avance y el de resistencia, la estatal, muchas veces. El avance por ejemplo con la ley, explica, como un punto central: algunas tomas se han realizado con el apoyo institucional, el acompañamiento desde la misma entrada al terreno. Pero otras no. El pasado 28 de diciembre al tomar un terreno en Caracas fueron reprimidos, y una compañera resultó detenida y puesta bajo régimen de presentación.

“Para este tipo de movimiento popular su aliado es la calle, las tomas masivas, reconocer al Estado si se sienta tú a tú. Ahora tenemos fuertes alianzas, pienso que han reconocido nuestra lucha”, dice. Ese Estado que opera de múltiples maneras, contradictorias muchas veces. Y en él un hombre, que aparece en su voz como el principal aliado: Hugo Chávez, quien ratificó algo que siempre afirmó Pobladores, la necesidad de la autonomía frente al propio Estado.

tres

Hasta que la lluvia

Cuando Mariela Machado deja de hablar queda su música en boca de muchos. En el hombre que está clavando, la mujer que lleva una tabla, el joven cargando un saco de cemento. También en su hijo Jorge, que se acerca hasta ella y le cuenta que finalizó el recorrido que hizo junto a la tropa de circo cubano que vino a presentar su espectáculo a Kaika-Shi. Porque cada sábado, en horas del mediodía, hay una actividad recreativa en el campamento, para la risa y el encuentro.

Jorge creció con su madre en este andar. Ahora también es referente. En uno de esos edificios tendrá su vivienda. Luego aportará su experiencia para realizar nuevas tomas. Porque en cada campamento se conforma un grupo para impulsar ocupaciones. Crecer, multiplicar los procesos de autogestión, recuperar el suelo urbano y allí construir comunidad, ese es el camino de los pobladores y pobladoras.

También el de esta mujer, que se hizo sujeto de lucha en su barrio, en el movimiento popular organizado que centra su esfuerzo y quehacer en la calle, en los barrios desbordados de Caracas que todavía le temen a la lluvia, esa lluvia que Mariela Machado lleva en la palabra, que hizo vida con la lucha, y con ella buscar lavar la noche, con otros, cada día.

¿Por qué el Che fue a Bolivia?

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El Che ha quedado en la historia como un “hombre de acción”. Sin embargo, a 47 años de su fusilamiento, su aporte al socialismo y a la teoría revolucionaria excede ampliamente ese mote. Daniel De Santis, dirigente del PRT-ERP y autor del reciente libro “¿Por qué el Che fue a Bolivia?”, escribe sobre el problema de la conciencia, la teorización y las condiciones por las cuales Guevara eligió ese país para ir a luchar.

José de San Martín y Ernesto Che Guevara

“Administrador, guerrero, diplomático, político, que hace brotar legiones y tesoros del suelo que pisa, coordina elementos contados, disciplina voluntades, él realiza prácticamente y por instinto, una utopía de cooperación económico-militar que la ciencia no había explicado aún, cual es la de desarrollar el máximum de potencia de una sociedad, para hacer dar a los hombres y a las cosas todo lo que podían dar de sí, a fin de llevar a cabo un propósito preconcebido, produciendo resultados eficientes, y esto, sin agotar las fuentes productivas, sin desperdicio de fuerzas, con la concurrencia de todos a su obra, de buena voluntad o con medida violenta, inoculándoles su convicción e identificándose con ellos. De este modo, conquistó moralmente a Cuyo, antes de reconquistar a Chile, organizando un pueblo de trabajadores y combatientes, como una república de hormigas, para hacerlo servir a su empresa por medio de una metódica acción cooperativa”. Así escribió sobre San Martín, Bartolomé Mitre, uno de los forjadores de la Argentina conservadora y liberal de derecha, pero que ante la necesidad de consolidar la identidad nacional no tuvo pruritos en usar fraseología revolucionaria.

A veces las ideas surgen de las circunstancias menos pensadas. Hace unos pocos años, en un programa de televisión en Buenos Aires, se otorgaba a través de la votación popular –previa información proporcionada a los televidentes por invitados especiales – el galardón del “gen argentino” en distintos temas. En política, en el siglo XIX, lo ganó José de San Martín y en el siglo XX, Ernesto Che Guevara. En la “finalísima” ganó el primero porque intelectuales de ocasión agitaron que el segundo no había luchado en Argentina.

Gran falacia del chovinismo criollo. Falacia, debido a que San Martín tampoco luchó en la Argentina porque ésta no existía, lo que había eran las Provincias Unidas del Río de La Plata, que apenas balbuceaban una identidad nacional y no estaban tan unidas porque prevalecía el regionalismo. De hecho, de allí salieron cuatro países entre los cuales Argentina es uno de ellos, otro es Bolivia, además de Paraguay y Uruguay. San Martín, que era un criollo o español americano, vino de guerrear en la “madre patria” a luchar por la independencia de la América española. Primera y segunda semejanza con el proyecto continental del Che, que había forjado fuera de la patria chica su proyecto de revolución continental latinoamericana.

Recién llegado de Europa, San Martín se dedicó a organizar un Regimiento de Granaderos a Caballo con sus oficiales; es decir, a formar la primera línea de cuadros del proyecto americano. El mismo propósito perseguía el Che al encargar a Jorge Ricardo Masetti, el Comandante Segundo, el desarrollo de una guerrilla en Salta que llamaron Ejército Guerrillero del Pueblo.

San Martín sólo dirigió un combate en el actual territorio Argentino: en San Lorenzo, en el que casi perdió la vida cuando fue boleado su caballo. Esto ocurrió porque en la carga de la caballería criolla José, que todavía no era Don, dando el ejemplo se puso al frente de sus soldados. Cuarta semejanza con el Che.

Designado Jefe del Ejército del Norte, comprendió la situación estratégica de la revolución en la América del Sur, que estaba completamente derrotada en casi todo su territorio, incluso en México. Durante el año 1815, de las ex colonias españolas sólo quedaban en manos patriotas algunas de las Provincias Unidas del Río de La Plata y Paraguay, y por otro lado, Napoleón había sido definitivamente derrotado a fines de marzo del año anterior, lo que había permitido la restauración de las monarquías en España y Europa. Además, la experiencia había demostrado que no era posible avanzar por el territorio alto peruano, por lo que concluyó que había que seguir la ruta del Pacífico para llegar al corazón del colonialismo en la América del Sur, Lima. Para organizar su Ejército, San Martín buscó un punto en la profunda retaguardia y lo encontró en El Plumerillo, en la Región de Cuyo. Los españoles, para llegar allí, debían cruzar el Atlántico desde el este, tomar Buenos Aires y atravesar la extensa región pampeana y las sierras de la pre cordillera. Por el Norte estaban los “Infernales” gauchos de Martín Miguel de Güemes con sus caballos y sus lanzas, y las Republiquetas de Manuel Ascensio Padilla, Juana Azurduy, Ignacio Warnes, Ildefonso Escolástico de las Muñecas y muchos más. Y por el Oeste, los imponentes Andes con sus cumbres más altas y sus picos nevados. Allí trabajó con empeño y sacrificio “organizando un pueblo de trabajadores y combatientes”.

Esta es la quinta semejanza con el Che, ya que Ernesto también buscó un punto en la profunda retaguardia para instalar su Estado Mayor y construir su ejército. Bolivia era el eslabón más débil en la cadena de dominación imperialista, y dentro de Bolivia fue a la región donde menos se hacía sentir el control del Estado boliviano: Ñacahuasu intentó ser El Plumerillo de Guevara.

Podríamos establecer otras semejanzas, como que ambos acometieron sus hazañas padeciendo asma, pero creemos que con las mencionadas alcanzan para decretar un empate.

elche-1Las condiciones en Bolivia

Entre esas condiciones, se consideraba que el PC de Bolivia era permeable a la colaboración con las guerrillas, por ser el más joven de América Latina, estar menos influido por la línea reformista de los PCs y por haber demostrado una actitud favorable al apoyo de la lucha insurreccional, incluido su Secretario General Mario Monje. De hecho, ya habían colaborado con las guerrillas en Argentina y Perú.

Otra condición estaba originada en el hecho de que el imperialismo norteamericano consideraba que en Bolivia ya se había desarrollado un proceso revolucionario pocos años antes (1952-1964), por lo que no se repetiría un hecho similar en esa misma etapa histórica. Esto había llevado a los yanquis a descuidar la preparación de un ejército contrainsurgente, y en ese sentido, era el más retrasado de América Latina. Pero no sólo en el terreno militar sino también había bajado la guardia en su política para contrarrestar la influencia de la Revolución Cubana para contener la insurgencia de los pueblo. La “Alianza para el Progreso” no contemplaba prácticamente ni un dólar para Bolivia. Muchos analistas que critican al Che parten de esta misma premisa considerada por los imperialistas, y que desde una visión revolucionaria aportaba en sentido contrario. Porque Bolivia (…) era el eslabón más débil en la cadena de dominación imperialista. (…) Allí estaban dadas casi todas las condiciones revolucionarias. Veámoslas: Crisis estructural y crónica de un capitalismo primario, crisis económica coyuntural, inestabilidad política, dictadura militar que había derrocado al gobierno de la revolución nacionalista, organización sindical de la clase obrera desde una perspectiva clasista, programa revolucionario inspirado en el de transición de Trotsky (Tesis de Pulacayo), aprobado por esa clase obrera, un proletariado minero que desde hacía décadas se había constituido en vanguardia de las luchas obreras, el que incluso estaba parcialmente armado desde la Revolución de 1952. Dos partidos marxistas leninistas: el PCB y el POR.

¿Qué condiciones faltaban en Bolivia? Dos de ellas, que justamente fueron las que se planteaba desarrollar Che: La constitución de un ejército revolucionario y la unidad obrero campesina.

Tres situaciones condicionantes

Una vez elegida Bolivia como teatro de operaciones había que establecer en qué región se instalaría el foco guerrillero. El necesario estudio respondió a una meditada preparación por el cual se establecieron tres posibles zonas. Pero las dificultades surgidas con Mario Monge, Secretario General del PCB, antes de la llegada del Che a Bolivia lo obligaron a éste a hacer una concesión respecto al lugar. Guevara había elegido el Alto Beni, al norte de La Paz, con más eje en la propia Bolivia y relativamente cerca de Perú en donde ya había grupos guerrilleros organizados, que se habían unificado. En cambio en la Argentina los desastres del EGP y las FARN habían sido muy serios. La guerrilla del Che se instaló en Santa Cruz como una parcial concesión a Monge. Decimos parcial porque estaba en los planes como una base de retaguardia y por su cercanía a la Argentina. Para marcar un déficit me inclino por el apresurado reclutamiento de militantes. En el caso de los que provenían del PC y la JCB cumplieron cabalmente en un alto porcentaje y, entre ellos, Inti y Coco Peredo se consolidaron como cuadros dirigentes. No fue así entre los reclutados por Moisés Guevara disidente del PC pro chino. Vale aclarar que Moisés y otros cuatro militantes de su grupo cumplieron a cabalidad con el compromiso y los riesgos de la lucha convirtiéndose en héroes de la revolución, pero entre los otros seis hubo desertores y detenidos que colaboraron con el Ejército boliviano. De hecho la existencia de la guerrilla fue denunciada por los dos desertores pertenecientes a este grupo el 11 de marzo de 1967.

La tercera, y de mayor implicancia fue la deserción de Mario Monge. El Che llegó el 4 de noviembre a La Paz, el 7 ya estaba en el campamento guerrillero en Ñacahuasu, departamento de Santa Cruz. El 31 de diciembre se reunió con el Secretario General del PC y este para provocar una ruptura le exigió que él debía ser el Jefe de la guerrilla. Como esperaba Monge, Guevara no aceptó y aquel le retiró el apoyo de su Partido.

Marx, el Che y la conciencia

El problema de la conciencia ha sido tratado por Marx, Lenin, Gramsci, y otros revolucionarios. A mí el tema me preocupa particularmente porque, en algunos sectores de la militancia de izquierda, se piensa que si un discurso es lógico (aunque la mayoría de las veces no lo es) alcanza para que sea aceptado, o se piensa que si es verdad para uno entonces es una verdad universal, y no es así. El tema de la conciencia es muy complejo y debe armarse a la militancia con esa comprensión. El Che lo trabajó como elemento central en el período de transición del capitalismo al socialismo, pero también es un tema que debe ser tenido en cuenta en la lucha política en contra del capitalismo. Porque, como dijo Marx, la ideología dominante en la sociedad es la ideología de la clase que tiene el poder material dominante. La idea es fácil de retener y repetir, pero es muy complejo observar cómo esta verdad aparece en los hechos y situaciones cotidianas, y cómo el militante las enfrenta. Aquí aparece la lucha política que ha sido denostada por los post modernos.

10563167_694032990674444_6812054267245936760_nEl Che y la militancia en la Argentina

El primer capítulo del Documento del IV Congreso del PRT realizado en febrero de 1968 es de una importancia central a la hora de pensar al Che. Allí Santucho realizaba un detallado análisis de la estrategia castrista (o guevarista, ya que el mismo documento aclaraba que no hacía distinción entre ambas). Consideraba aquella “sin la claridad teórica y la pureza de ‘método’ de los grandes marxistas revolucionarios del pasado” pero superadora ampliamente de todas las concepciones reformistas de aquel presente; el castrismo, según Santucho, desde hacía años venía “desarrollando una clara estrategia mundial y continental para la lucha revolucionaria”. Al no haberse dado grandes discusiones teóricas parecía que los aportes de la Revolución Cubana eran menores que los de otros revolucionarios, y esa creencia en muchos casos se mantiene hasta hoy. Pero Santucho hacía una valoración altamente positiva de la Revolución Cubana y la consideraba como la vanguardia de la revolución latinoamericana.

Esta visión hacía que los que en esos años militábamos en la línea guevarista leíamos y difundíamos sus ideas, poníamos en los carteles y volantes frases de sus escritos, sobre todo las que se referían a la lucha armada revolucionaria: Pasajes de la guerra revolucionaria; Guerra de guerrilla, un método; el Mensajes a los pueblos del mundo a través de la Tricontinental; también de El socialismo y el hombre en Cuba y algunos otros. Para los guevaristas argentinos –y quizás de otros lugares también–, el Che era un gran combatiente revolucionario, un destacadísimo comandante de la revolución, un estratega militar, un héroe de la lucha revolucionaria, el ejemplo del hombre nuevo y otras virtudes. Pero, para nosotros, tanto el Che como, en general, los dirigentes de la Revolución Cubana eran compañeros que habían resuelto prácticamente las tareas de una revolución y que en el calor de esa lucha habían ido radicalizándose para terminar construyendo el socialismo en Cuba. Lo cual en parte es verdad, pero esa parte se imponía y ocultaba que los compañeros cubanos, y el Che en particular, desarrollaron la teoría socialista y revolucionaria.

elche-2En 1997, en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, funcionaba la “Cátedra Che Guevara” dirigida por algunos compañeros que venían del guevarismo, del peronismo y del cristianismo, y que tenía un sesgo populista. A través de uno de ellos me auto-invité y unos días después me avisaron que debía hablar del humanismo y la ética revolucionaria en el Che. Pensé que me proponían ese tema para que no pudiera desarrollar su concepción revolucionaria. Pero luego, me dije que debía prepararme para aprovechar esa tribuna. Tenía en mi poder el libro El socialismo y el hombre nuevo, una recopilación de escritos del Che –que no eran sobre la guerrilla sino sobre la construcción de la nueva sociedad– realizada por José Aricó, un militante que había jugado un papel importante en el reclutamiento de hombres para la guerrilla del Ejército Guerrillero del Pueblo (EGP), comandada por Masetti. Durante dos meses estudié intensamente este libro y descubrí un Che Guevara que no conocía, su otro 50%. No sin sonrojarme, luego de leerlo sentí que antes no sabía qué era en realidad el socialismo. Si a los militantes de aquel período nos pedían una apretada síntesis acerca de qué era el socialismo, poníamos el énfasis en la toma del poder por la clase obrera y el pueblo, la estatización de las empresas, la eliminación de la propiedad privada sobre los medios de producción y de cambio, y algunas medidas sociales. Nuestra visión tenía mucho que ver con lo que venía de la Unión Soviética, que difundían los partidos comunistas. Por esto me impactó mucho que en El Socialismo y el Hombre en Cuba Guevara no escribiera que luchábamos por la sociedad comunista, sino por “la sociedad del hombre comunista”, porque no se le perdía el individuo en el conjunto social como sí ocurre en el capitalismo. En nuestra defensa diremos que, a diferencia de los estalinistas, le dábamos mucha importancia al factor subjetivo, y en los hechos dábamos la lucha por la transformación de la conciencia.

Al leer con detenimiento El socialismo y el hombre en Cuba, me di cuenta de que profundizaba en conceptos a los que antes no le habíamos prestado atención porque teníamos el preconcepto del Che como un revolucionario práctico, entonces, ¿qué iba a decir de nuevo en la teoría? Lo leíamos como un texto de divulgación socialista, en cambio ahora aparecieron los conceptos de mercancía, ley del valor, trabajo enajenado y una serie de ideas que me llevaron a leer de nuevo a Marx y revisar qué significaba exactamente cada uno de esos conceptos para entender qué quería decir el Che cuando los mencionaba, y ahí me di cuenta de que es un artículo de alto nivel teórico que enriquecía las ideas de Marx con su práctica en la transición socialista cubana.

En cuanto a la visión de la estrategia de lucha considerábamos, al igual que el Che lo hace en su proclama Crear dos, tres… muchos Vietnam, esa es la consiga, que el imperialismo intervendría en aquellos países en los que la lucha alcanzara un sólido desarrollo, como lo hizo luego en Bolivia para combatir al propio Che. Entonces, como preveíamos esta intervención del imperialismo norteamericano, considerábamos más aplicables las experiencias y enseñanzas de la Revolución Vietnamita. Pero además, al ser derrotada la guerrilla encabezada por Guevara, se había potenciado muchísimo la crítica al foquismo. El PRT no aplicó la concepción del foco del Che (el trotskismo y el estalinismo, con sus matices, lo repiten como una muletilla pero no han realizado el menor estudio sobre el tema). Tan es así que después de 10 años de trabajo de masas en la región, cuando en 1974 la unidad guerrillera de Monte del ERP en Tucumán comenzó a ser perseguida por el Ejército, entre sus combatientes hubo discusiones en el propio campo de operaciones. Manuel Negrín, el más veterano guerrillero rural argentino, propuso enfilar hacia arriba de las montañas: y el Negrito Fernández, cuadro político del PRT y dirigente de los obreros azucareros, propuso mantener la guerrilla cercana y muy vinculada a la población rural. Se impuso esta segunda posición (de foquismo nada: ni antes, ni durante), que no era esencialmente errónea pero que indujo el error de fijarla al terreno violando uno de los requisitos que más encarecidamente recomendaba el Che, la movilidad constante. El otro error que cometimos, vinculado con el anterior, fue dividir a la Compañía de Monte en cuatro pelotones sin los mandos adecuados, lo que nos debilitó en todos lados, cuando de la experiencia cubana salía la concepción de la columna única, que sólo irradiaba otras nuevas cuando formara los mandos capaces de dirigirlas. Los errores de nuestra experiencia en la guerrilla rural fueron ocasionados por la exacerbada crítica al foco de la cual fuimos víctimas. Dicho provocativamente: la guerrilla del ERP en Tucumán debió ser un poco más foquista, y lo dice un militante que en esos años fue un dirigente obrero de masas.

alan-oxley-che-guevara-5-photographs-pigment-print-zoomEl Che en la actualidad

Consideramos que el Che es una referencia insoslayable para la militancia que quiere luchar por la liberación nacional y el socialismo. Pero además, el Che es una referencia para grandes sectores del pueblo, principalmente de la juventud pero no sólo de ella. Existe en forma difusa y desorganizada, pero muy extendida, una identidad política guevarista a la que nos proponemos aportar para que de ella emerja una fuerza social y política organizada. Para hacerlo es necesario estar desprovisto de prejuicios y pre conceptos. Por ejemplo, no renegamos por el hecho que la burguesía haya intentado convertir a Guevara en una mercancía, en un objeto de consumo, en una camiseta. Como hace tiempo decimos, le pasamos la factura a la burguesía y la estamos cobrando crecientemente porque debajo de esa camiseta, de esa chica o de ese chico, hay un corazón de ser humano, un corazón guevarista, al que apelamos cuando nos dirigimos a esa juventud.

En los obscuros años de hegemonía del neoliberalismo, con su grandeza, su entrega militante y sus aportes teóricos, Guevara fue la más potente luz que alumbraba nuestro firmamento. Hoy constituye la fuente principal para la recuperación del socialismo como ideal de futuro, la formación de militantes estudiosos y aguerridos, y poner en pie las organizaciones políticas y revolucionarias que libren las nuevas batallas por las mujeres y los hombres socialistas, como él quería.

Me gustaría agregar lo que consideramos la mayor virtud del Che Guevara en la lucha por el socialismo y la sociedad sin clases. Porque amparados por esa virtud, hemos encontrado la firmeza espiritual para enfrentar los sinsabores de defender a una revolución derrotada y afrontar las tareas de la construcción política revolucionaria en el contexto más adverso de los últimos 150 años. Aunque no es una elección fácil, no tenemos ninguna duda de que sin apartarse de la rigurosidad científica contribuyó a renovar y dotar de frescura y humanidad el ideario socialista por fuera y en confrontación con las ideas hegemónicas dentro del socialismo real. Y él lo pudo hacer porque se atrevió a pensar con su cabeza, y ponerle el cuerpo a sus ideas, por eso decimos que el Che fue, esencialmente, un hombre valiente porque se atrevió a pensar con libertad.

César Vallejo: “Me desvinculo del mar”

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No hay por qué respetar la legibilidad de un mundo que se pretende cambiar. La escritura es un invento, y como tal, un esfuerzo político en el que el pasado coexiste con el presente, pero también con el futuro. Raquel Rabinovich nos habla de Trilce, obra con la que César Vallejo logró hacer de esta noción una de las mayores expresiones latinoamericanas.

Por Raquel Rabinovich

Ilustración: Gustavo De Tanti

La idea es de Marcel Proust, escritor contemporáneo a Vallejo —aunque algunos años más viejo— con el que compartió residencia en París.

Esa idea es, entre otras cosas, que la literatura supone la invención de una lengua dentro de otra lengua. La literatura despoja a la lengua de lugares comunes, desiertos poblados de estereotipos, la hace delirar para inventar una lengua extranjera, para quebrantar la frontera del sentido hegemónico. Se hace necesario, entonces, llevar el lenguaje hacia sus propios límites sintácticos, semánticos y gramaticales. Un esfuerzo poético y político por volver a nombrar el mundo. En Trilce, Vallejo pone en escena este proyecto al tensionar el concepto de legibilidad, unión compleja entre letra y sentido.

¿Qué es la escritura?

En principio esta pregunta se hace imprescindible para intentar abordar un texto covallejo1mo Trilce. La escritura literaria es la reescritura de otros textos, otros discursos, otras genealogías. Es una operación de transformación de textos leídos. Un movimiento condensatorio de voces dispares y dispersas. Recorte y selección. Hallazgo y residuo. Un acto de producción complejo que escapa al sujeto y a la finitud temporal: lo escrito, en sí, es ausencia de temporalidad, es coexistencia de pasado, presente y futuro.

La lectura es un proceso o momento diferenciable. Supone la puesta en marcha del signo, la expansión de sentido hacia innumerables puntos de fuga. La lectura amplifica e incrementa como así también descarta y desperdicia por la ceguera de un saber que será siempre insuficiente.

Ahora bien, la lectura supone la historización de aquello que resulta atemporal. El lector sitúa esa escritura en relación con un presente desde el que se aborda el texto. La ilegibilidad —concepto que estructura el universo Trilce— supone que el lector no tiene la posibilidad de aprehender el sentido absoluto de la letra escrita, sino que solo está en condiciones de transformarlo. Todo en Trilce es hermetismo y metamorfosis. Una escritura hecha para no ser leída. Apartada de su función y, por ende, que resiste al canon y al mercado. Un texto en el cual vale más preguntarnos qué hace, qué produce cuando circula en el vasto tejido de discursos que llamamos cultura, que intentar dilucidar el sentido, o la mera interpretación de su contenido.

 Con relación a esta idea de lo que no es posible leer al menos en términos formales, se erigen dos tradiciones a saber: la de Hans Georg Gadamer, para quien el texto es una unidad de sentido inteligible dada por la producción estable de significados por parte del lector, y la de Jacques Derrida, para quien el significado es siempre inestable y plural. El texto es un universo no colonizable, en el cual las lecturas —siempre en plural y en pugna— van amplificando el sentido. Se obtura así una única interpretación y el texto permanece siempre abierto a lo nuevo y a lo indecible. Hay algo que permanece ilegible e incandescente. Así podemos seguir leyendo innumerables veces una misma obra.

Talones que no giran

Trilce es uno de los libros más radicalmente escritos por la poesía en lengua castellana. Es un texto de difícil lectura porque sostiene como proyecto socavar el sentido, hincando en el lector la incertidumbre, poniendo en duda la misma capacidad de representación del lenguaje, la misma capacidad de lectura y de interpretación.

«Un proyectil que no sé dónde irá a caer.
Incertidumbre. Tramonto. Cervical coyuntura.
Chasquido de moscón que muerevallejo2
a mitad de su vuelo y cae a tierra.
¿Qué dice ahora Newton?

Incertidumbre. Talones que no giran.» Trilce, XII.

Vallejo crea una nueva lógica textual en la que la incertidumbre no solo que no desacredita el discurso sino que se convierte en su potencia. El lenguaje sigue siendo así un proyectil, un arma que sobrevuela y cae. Detona el campo social plagado de signos naturalizados, de sentido común. En Trilce lo que entra en tensión es la función misma del lenguaje de «nombrar» al mundo, su referencialidad con respecto al objeto. En este sentido se pueden distinguir al menos dos corrientes de pensamiento bien definidas. Por un lado, la iniciada por Immanuel Kant, cuyo planteo es que el mundo es anterior al lenguaje y el lenguaje solo nombra los fenómenos. Y por otro lado, la promovida por Martin Heidegger, que postula al lenguaje como aquel que funda al mundo. El objeto solo es, cuando es nombrado. Cesar Vallejo pone en crisis la función referencial del lenguaje, su capacidad representativa. Así lo expresa en su poema II:

«¿Qué se llama cuanto heriza nos?

Se llama Lomismo que padece

nombre nombre nombre nombrE.»

Es como si hubiera que decirlo todo de nuevo y como si el lenguaje consolidado resultara ya insuficiente. Entonces Proust y un desafío, apenas un destello: crear una nueva lengua.

vallejo300DeTantiTriste y dulce

Lengua sobre lengua. Nuevas texturas y sabores y una operación política en el marco de los incipientes movimientos vanguardistas latinoamericanos de la década del veinte para lo que Vallejo desarrolla un dispositivo particular que hace funcionar la gran máquina que es Trilce.

A saber, las vanguardias de la década del veinte en Latinoamérica buscaron bajo diversas manifestaciones la renovación formal. Algunas se ampararon mayormente en la influencia europea y otras, como «el negrismo» de Nicolás Guillén rescatando la cultura nativa, emparentada con el africanismo. En 7 ensayos sobre la realidad peruana, José Carlos Mariátegui discute sobre la idea de regionalismo y centralismo, y presenta a César Vallejo como figura clave para entender esta renovación formal sin desentenderse de los problemas que supone la influencia cultural europea en términos de colonización. Vallejo, en ningún momento abandonó su participación política: la renovación formal es renovación de significados. Al respecto Mariátegui, afirma: «Vallejo logra en su poesía un estilo nuevo. El sentimiento indígena tiene en sus versos una modulación propia. Su canto es íntegramente suyo. Al poeta no le basta traer un mensaje nuevo. Necesita traer una técnica y un lenguaje nuevos también. Su arte no tolera el equívoco y artificial dualismo de la esencia y la forma».

En Trilce, César Vallejo incluye un sustrato quechua, una tonalidad andina que se articula con arcaísmos, neologismos, uso de mayúsculas, agramaticalidad y otros procedimientos de vanguardia. La voz del poema se confunde, se fragmenta y se disgrega en coloquios y soliloquios. Los recuerdos se entremezclan con imágenes inaccesibles provocando, así, incertidumbre. Ahora bien, todos estos recursos empleados no hacen un tipo de escritura errante o mutilada sino que se convierten en potencia del lenguaje, una nueva dulzura hecha de ausencias frente a la felicidad incipiente del progreso de sentido.

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El último poema de Trilce (LXXVII)

«GRANIZA TÁNTO, COMO para que yo recuerde

y acreciente las perlas

que he recogido del hocico mismo

de cada tempestad.

No se vaya a secar esta lluvia.

A menos que me fuese dado

caer ahora para ella, o que me enterrasen

mojado en el agua

que surtiera de todos los fuegos.

¿Hasta dónde me alcanzará esta lluvia?

Temo me quede con algún flanco seco;vallejo4

temo que ella se vaya, sin haberme probado

en las sequías de increíbles cuerdas vocales,

por las que,

para dar armonía,

hay siempre que subir ¡nunca bajar!

¿No subimos acaso para abajo?

Canta, lluvia, en la costa aún sin mar!»

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Este poema marca el final de un recorrido que es, en realidad, base para el nacimiento de una nueva escritura en Latinoamérica. Porque para Vallejo si todo está por decirse como si nada hubiera sido dicho, no es bajo la voluntad de fundar el mundo, como un nuevo Adán, sino para intentar decir mucho más con mucho menos. La voz poética que se consolidaba en una unidad dada por el recuerdo sabe que será derribada. Queda la lluvia que arrastra en tempestades la sequía de una voz sorda, de una tradición de sentido único, de una ilusión de verdad natural. Lluvia que sube o baja desde el ojo que trastoca la imagen y subvierte los órdenes y las geografías. Ríos sin orillas, costas sin mar y una desvinculación necesaria. Apenas un proyecto íntimo, propio y particular, un destello: rehacer el mundo como espacio de lo decible.

La sensibilidad de Vallejo

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La relación del arte con la política tiene sus entresijos y contradicciones. ¿Cómo jugó esta relación en un hombre de la sensibilidad de César Vallejo? Pablo Nardi escribe acerca de esa trama en la que socialismo y vanguardia literaria quedaron plasmados en el autor de Trilce.

por Pablo Nardi

Ilustración: Maxi Falcone

vallejo2.1La corriente revolucionaria inaugurada por Karl Marx ha sido —y sigue siendo— una enorme tentación para muchos artistas. El siglo XX comienza, según Eric Hobsbawm, en 1914, exactamente cuando se inicia la Gran Guerra —en ese entonces nadie sospechó que años más tarde habría una peor— y, a su vez, se desata la crisis de la razón. La Ilustración no puede resolver todos los problemas, los avances científicos abren nuevos caminos pero no detienen el avance de la desigualdad que engendra el capitalismo ni las consecuencias nefastas de la guerra. Aparece Freud, que introduce una de las grandes novedades del siglo: el inconsciente. No todo puede pensarse, no todo es calculable, hay cosas que escapan a la razón.

Como casi todo lo que sucede en el ámbito social, este conflicto tuvo su repercusión en el terreno artístico. Surgen las vanguardias, cuya principal característica es la negación y repudio a todo lo anterior. Y en esta vertiginosa coyuntura encontramos a César Vallejo, uno de los más grandes poetas que ha engendrado Latinoamérica. En 1923, después de salir de la cárcel, Vallejo desembarca en París para nunca más volver a su tierra natal, aunque jamás se olvidaría de ella.

Ya en Europa, el autor de Trilce se encuentra en el centro artístico del mundo. Vivió en carne propia el nacimiento de movimientos como el cubismo —del cual no parará de elogiar a Juan Gris— y conoció personalmente a Neruda, Huidobro, Picasso y Tzara, entre muchos otros. Sus colaboraciones periodísticas en diarios peruanos nos permiten conocer los pensamientos y reflexiones que suscitaba todo lo que veían sus ojos de poeta. Los primeros esbozos revolucionarios que pueden encontrarse en Vallejo abrasan menos una coincidencia ideológica con el gobierno del proletariado que un repudio hacia el imperialismo, cuestión que lo afectó en su fuero más íntimo y que puede relacionarse fácilmente con la invasión cultural y económica a su patria, Perú.

El 18 de marzo de 1926 se publica en Lima “Una gran reunión latinoamericana”, un texto de César Vallejo que de algún modo anticipa las tendencias que manifestará más adelante. Es una crónica que narra los temas discutidos en una reunión del establishment literario en el vallejo2.3Palais Royal de París: “El Presidente del Instituto planteó la orden del día de la reunión: de cómo debía procederse para hacer conocer en Europa la producción intelectual y artística de la América Latina. En el curso de sus palabras, M. Loucher dijo que era menester que se haga conocer en todos los idiomas nuestras obras maestras, ramas recién florecidas de la gran tradición europea. Por su parte, Gabriela Mistral dijo que para llevar a cabo esa versión proponía gestionar la participación de un delegado español, el que podría ser el jefe moral del Comité que se encargue de dicha labor. ‘Si prescindimos de España —dijo—, haríamos una cosa fea y manca’”.

Más adelante en el texto Vallejo expresa sus quejas contra el filtro cultural español que se proponía fijar para la difusión de las obras americanas. Resalto esta nota porque es en estas líneas donde Vallejo condensa las preocupaciones que tendrá el resto de su vida y delinea los temas que más tarde estallarán: la lucha contra el imperialismo, la identidad de América, el rol de los artistas revolucionarios latinoamericanos en un intento emancipador de enterrar todo pasado nefasto y construir sobre lo nuevo.

Este es el momento más apropiado para citar otro artículo, también de 1926, que se llama “La necesidad de morir”. En él manifiesta la necesidad de morir para construir algo nuevo, de dar por terminada una etapa y empezar otra, libre de toda impureza y encausada en una dirección distinta de la anterior. La riqueza semántica de tan memorable sentencia abre el juego hacia la independencia latinoamericana, en todos los sentidos que se quiera pensar. Vallejo despotricará contra aquellos que dicen rebelarse contra sus antecesores y hacen más de lo mismo, que intentan innovar con la incorporación de palabras nuevas como “tranvía” o “cine”. La verdadera novedad, dice Vallejo, no está en prescindir de signos de puntuación, nuevas tipografías o nuevas palabras, sino en experimentar una nueva sensibilidad. Un estado de recepción poética que metabolice todos los elementos entrantes en clave vanguardista; lo mismo dirá de escritores latinoamericanos que cargan sus plumas con cantos hacia la sangre aborigen y la tradición. Criticará explícitamente a Jorge Luis Borges, que en ese mismo año publicó El tamaño de mi esperanza, un volumen de ensayos altamente nacionalista, y en 1923 Fervor de Buenos Aires.

La sensibilidad, entonces, es el único elemento que Vallejo exige y considera válido para poder llevar adelante cualquier movimiento, incluso el socialismo: “Sólo un hombre sanguíneamente socialista, aquel cuya conducta pública y privada, cuya manera de ver una estrella, de comprender la rotación de un carro, de hacer una operación aritmética, de amar a una mujer, son orgánicamente socialistas, sólo ése puede crear un poema auténticamente socialista”. Las inquietudes socialistas de Vallejo se hicieron más intensas cuando, en 1928, se une al Partido Comunista Peruano, fundado por su compatriota Mariátegui.

vallejo2.5Ese mismo año Vallejo viaja a Rusia, donde conoce a los escritores locales, y en el periódico Mundial de Lima publica con qué se encontró. Artistas cuya orientación tenían dos posibilidades: la destrucción del espíritu e intereses burgueses, o la vía constructiva del nuevo orden y la nueva sensibilidad. Cuenta la dificultad de algunos poetas para adaptarse al nuevo escenario, que quince años antes era difícil de imaginar. Tal fue el caso de Maiakovski, el falso poeta nacional, a quien la revolución lo encontró en su adolescencia. El problema fue que Maiakovski ya estaba acostumbrado a las nociones, comodidades y ética burguesas, por lo tanto dar el salto revolucionario fue algo que deseó genuinamente pero que siempre estuvo en conflicto con su pasado. Vallejo denuncia en él y en otros poetas que la intención que tienen es buena, pero que su poesía refleja más bien la aflicción interna que el entusiasmo por el advenimiento del nuevo orden. También cuenta que los escritores rusos formaban un Sindicato Profesional, como las demás ramas de la actividad soviética. La edición y cotización de las obras corrían a cargo de ese sindicato y ellas seguían un criterio de Estado para ser establecidas.

Vallejo estuvo en tierra soviética tres veces; las cosas que allí vio lo llevaron a la reflexión y al diálogo con sus propias ideas. Algo similar le pasó a Julio Cortázar cuando visitó Cuba, invitado para integrar el jurado del premio Casa de las Américas, en 1963. En ambos casos, el contacto con una sociedad revolucionaria les brindó una nueva mirada de la realidad y modificó en ellos la idea que tenían del rol que el escritor debe jugar en la sociedad. El poeta peruano lo dijo así: “Los escritores libres están obligados a consustanciarse con el pueblo, a hacer llegar su inteligencia a la inteligencia del pueblo y romper esa barrera secular que existe entre el espíritu y la materia” (1937). Barrera, por cierto, que Vallejo se esmeró en quebrar incluso en sus últimos días, participando de congresos y organismos por la liberación y el restablecimiento de las garantías democráticas en el Perú.c97c419e-a82d-4969-8de8-877346c883c6_W_00960

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