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¡Atenti, nena, que el tiempo pasa!

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Por Roberto Arlt

Hoy, mientras venía en el tranvía, carpeteaba a una jovenzuela que, acompañada por el novio, ponía cara de hacerle un favor a éste permi­tiéndole que estuviera al lado. En todo el viaje no dijo otra palabra que no fuera sí o no. Y para ahorrarse saliva movía la “zabeca” como mula noriega. El gil que la acompañaba ensayaba todo el arte de conversa­ción, pero al ñudo; porque la nena se hacía la interesante y miraba al es­pacio como si buscara algo que fuera menos zanahoria que el acompa­ñante.

Yo meditaba broncas filosóficas al tiempo que pensaba. En tanto las cuadras pasaban y el Romeo de marras venía dale que dale, conversando con la nena que me ponía nervioso de verla tan consentida. Y sobrándo­la, yo le decía “in mente”:

-Nena, no te hablaré del tiempo, del concepto matemático del ran­tifuso tiempo que tenían Spencer, Poincaré, Einstein y Proust. No te ha­blaré, del tiempo espacio, porque sos muy burra para entenderme; pero atendé estas razones que son de hombre que ha vivido y que preferiría vender verdura a escribir:

“No lo desprecies al tipo que llevás al lado. No, nena; no lo despre­cies.

“El tiempo, esa abstracción matemática que revuelve la sesera a to­dos los otarios con patentes de sabios, existe, nena. Existe para escarnio de tu trompita que dentro de algunos años tendrá más arrugas que guan­te de vieja o traje de cesante.

“¡Atenti, piba, que los siglos corren!

“Cierto es que tu novio tiene cara de zanahoria, con esa nariz fuera de ordenanza y los “tegobitos” como los de una foca. Cierto que en cada fosa nasal puede llevar contrabando, y que tiene la mirada pitañosa co­mo sirviente sin sueldo o babión sin destino, cierto que hay muchachos más lindos, más simpáticos, más ranas, más prácticos para pulsar la vi­huela de tu corazón y cualquier cosa que se le ocurra al que me lee. Cierto es. Pero el tiempo pasa, a pesar de que Spencer decía que no existía y Einstein afirme que es una realidad de la geometría euclidiana que no tie­ne minga que ver con las otras geometrías… ¡Atenti, nena, que el tiempo pasa! Pasa. Y cada día merma el stock de giles. Cada día desaparece un zonzo de la circulación. Parece mentira, pero así no más es.

“Te adivino el pensamiento, percalera. Es éste: “Puede venir otro me­jor”…

“Cierto… Pero pensá que todos quieren tomarle tacto a la mercade­ría, pulsar la estofa, saber lo que compran para batir después que no les gusta, y ¡qué diablo! Recordate que ni en las ferias se permite tocar la manteca, que la ordenanza municipal en los puestos de los turcos bien claro lo dice: “Se prohibe tocar la carne”, pero que esas ordenanzas en la caza del novio, en el clásico del civil, no rezan, y que muchas veces hay que infringir el digesto municipal para llegar al registro nacional.

“¿Que el hombre es feo como un gorila? Cierto es; pero si te acos­tumbrás a mirarlo te va a parecer más lindo que Valentino. Después que un novio no vale por la cara, sino por otras cosas. Por el sueldo, por lo empacador de vento que sea, por lo cuidadoso del laburo… por los as­censos que puede tener… en fin… por muchas cosas. Y el tiempo pasa, nena. Pasa al galope; pasa con bronca. Y cada día merma el stock de los zanahorias; cada día desaparece de la circulación un zonzo. Algunos que se mueren, otros que se avivan…”

Así iba yo pensando en el bondi donde la moza las iba de interesante por el señor que la acompañaba. Juro que la autoengrupida no pronun­ció media docena de palabras durante todo el viaje, y no era yo sólo el que la venía carpeteando, sino que también otros pasajeros se fijaron en el silencio de la fulana, y hasta sentíamos bronca y vergüenza, porque el mal trago lo pasaba un hombre, y ¡qué diablos! al fin y al cabo, entre los leones hay alguna solidaridad, aunque sea involuntaria.

En Caballito, la niña subió a una combinación, mientras que el gil se quedó en la acera esperando que el bondi rajara. Y ella desde arriba y él desde la rúa, se miraban con comedia de despedida sin consuelo. Y cuando el gaita mótorman arrancó, él, como quien saluda a una prince­sa, se quitó el capelo mientras que ella digitaleaba en el espacio como si se alejara en un “píccolo navío”.

Y fijándome en la pinta déla dama, nuevamente reflexioné:

-¡Atenti, nena, que el tiempo raja! Todavía estás a tiempo de atra­par al zonzo que tratás con prepotencia, pero no te ilusiones.

“Vienen años de miseria, de bronca, de revolución, de dictadura, de quiebras y de concordatos. Vienen tiempos de encarecimientos. El que más, el que menos, galgueará en la rúa en busca del sustento cotidiano. No seas, entonces, baguala con el hombre, y atendelo como es debido. Meditá. Hoy, todavía, lo tenés al lado; mañana podés no tenerlo. Conversalo, que es lo que menos cuesta. Pensá que a los hombres no les gustan las novias silenciosas, porque barruntan que bajo el silencio se esconde una mala pécora y una tía atimada, zorrina y broncosa. ¡Atenti, nena; que el tiempo no vuelve!…”

«La Barcelona es una parodia de lo que pasa con los medios del país»

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Ilustración: Gustavo De Tanti

Entrevista a Mariano Lucano, Revista Barcelona

Por Cocó Muro

Foto: Irina Dambrauskas

Uno dice “La Barcelona” y sabe que no estamos hablando de la ciudad española exponente del art nouveau y el modernismo catalán, ni de la cuna de Antoni Gaudí, ni siquiera del club que vio crecer -literalmente- a Lionel Messi. La Barcelona es esa revista cuya tapa se destaca de todas las que se exhiben en los kioscos de cualquier punto del país. Es que decir “tapas de Barcelona” tampoco le remite a un argentino a esos bocadillos exquisitos que se venden a 1 euro -y a otro euro la caña- en los bares de la capital de Catalunya.

La Barcelona es la revista que se anima a titular ‘Abuelas de Punta del Este‘ y poner imágenes de Susana Giménez y Mirtha Legrand, o declarar ‘Todos putos’ para hablar sobre el matrimonio igualitario, y anunciar con un ‘Nestornotdead’, encabezando la imagen del ex presidente posando a lo Jim Morrison, que ‘Murió un crispador, nace un rock star’.

lucano-1lucano-1“La revista cumplió 10 años el año pasado. Para ser más exactos, van a ser 12 en abril del año que viene, es una revista de segunda década”, explica Mariano Lucano uno de los engranajes de este motor que se alimenta de puro amor por el producto. “La Barcelona funciona como si te tomaras un ácido para ver la realidad y no se discute su lógica: habla de un mundo que no es este mundo, es parecido pero no es, en él no hay fisuras. No hay un ‘bueno, ahora hablamos en joda y ahora hablamos en serio’. Es un solo tono y con todos los clichés del periodismo”.

Lucano es el director de arte de la revista que ya tiene 316 ejemplares dando vueltas y el responsable de las contratapas que en los primeros números ya provocaron juicios: es que al Padre Grassi no le cayó nada bien que lo ilustraran con un niño en brazos, a modo de estampita de santo, con la leyenda ‘Gotmilk?’.

Lucano deja bien en claro que ellos no hacen una parodia de lo que pasa en el país, sino de lo que pasa con los medios del país. “Es una pararrealidad”, agrega. “El tema de la revista es la agenda de los medios, salvo uno o dos temas como Julio López, pero el resto, para que los toque Barcelona, tienen que estar tratados por algún medio”.

¿Por qué no hicieron tapa con la muerte de Cerati, por ejemplo?

Es que murió después de que cerramos el número.

¿Pero hay algún límite en ese sentido?

El límite es querer decir algo, no gastar por gastar a un tipo, que no haya nada gratuito, no hacer un chiste por ser gracioso, sino tirar un tiro por elevación. Nosotros hicimos periodismo de anticipación en algún punto. Había una nota en uno de los primeros números que decía ‘Cerati se queda dormido en un concierto propio’. Eso fue hace 11 años, más o menos.

Las notas en la Barcelona están escritas en pirámide invertida, es como el ABC de aprendiz de periodismo; y el ABC de la gráfica es que los colores son cyan, amarillo, magenta y negro: “Que la revista se imprima a dos colores por número es como jugar en el mismo nivel”.

En los últimos años cambiaron pocas cosas en su estética – el logo se mantiene, el formato también- pero se le agregaron unos recuadros (siguiendo la lógica de los medios actuales) y se agrandó un poco el cuerpo del texto. “Tenemos doce años más cada uno y ya nos costaba leerlo hasta a nosotros mismos”, comenta Lucano.

La Barcelona hoy compite creativamente con los medios electrónicos pero empezó antes que Twitter y, en algún punto, hoy se puede decir que un tuit tiene el formato de un titular de la Barcelona. Bah, no lo digo yo, lo dice Lucano, y la afirmación de por sí ya es bastante ‘tuiteable’ (si acaso existe esa condición).

El núcleo duro de la revista – Ingrid Beck, Eduardo Blanco, Fernando Sánchez, Pablo Marchetti, Daniel Riera, Mariana Pellegrini y el mismo Lucano- se conoció trabajando en La Maga durante los ‘90. La revista cerró en 1998 y luego algunos de ellos – Beck otra vez, Marchetti también, Javier Aguirre y de nuevo Lucano- volvieron a coincidir en otra revista que se llamó La García.

Durante el primer año de La García tenían un jefe, pero ya en el segundo, se constituyeron en una suerte de cooperativa y le vendían el producto cerrado a un editor, cosa que duró hasta diciembre de 2001 que fue cuando estalló todo: el mercado editorial, la opinión pública, en fin, el país.

“Mientras hacíamos La García caímos en la cuenta de que nos habíamos visto obligados a alquiar una oficina, armar una redacción y a funcionar como una empresa que estaba dando un producto cerrado a un tipo que ponía la teca”, cuenta Lucano. “El tipo nos pagaba un pedazo, poca guita, y nosotros lo repartíamos bastante igualitariamente de acuerdo a la responsabilidad de cada uno. Necesitábamos otro laburo más. Aunque todos hacíamos cosas afines al periodismo, con el trabajo en la revista no alcanzaba”.

En diciembre del 2001 se fue todo al carajo. Lucano y sus huestes ya tenían un número cero de Barcelona y se les había metido en la cabeza la idea de que tenía que ser tamaño sábana, a lo ‘diario de Yrigoyen’, como lo fue La Nación en sus primeras tiradas.

“Durante todo ese año estuvimos sin laburo y buscando inversores. Todos nos decían que les causaba gracia, pero que no era momento de poner plata”, comenta. Y realmente 2001 fue un año para explotar, no sólo a nivel político, económico y social, sino también en materia de temas y noticias: cuatro presidentes en una semana, el helicóptero de De la Rúa sobrevolando Plaza de Mayo, saqueos, balaceras, barricadas en pleno microcentro. Un banquete con entrada, platos fríos, calientes, barra libre y postre.

“A fines de 2002 ya estábamos cansados de buscar inversores. Ingrid le mostró nuestro mono a un tío suyo que estaba trabajando en la China y dijo ‘ah, me interesa, les puedo prestar una guita’. Nos puso 5 lucas y arrancamos”.

lucano-2lucano2¿Ya tenían el nombre?

Sí, Barcelona.

¿Por qué Barcelona?

Porque en ese momento todos los que trabajaban de escribir o de diseñadores gráficos pensaban que Barcelona era la solución para todos los males de esta profesión.

Algo así como ‘la América’ para los europeos de fines del siglo XIX.

Claro, la meca de los librepensadores de ahora. La Barcelona se llama “Una solución europea para los problemas de los argentinos” y muchos de nuestros amigos estaban haciendo colas en las embajadas para tener la ciudadanía, algunos incluso se casaron para hacer eso.

¿Cómo es que tratamos de armar una empresa?, se pregunta Lucano y su respuesta es: “Teníamos un toco de guita y el negocio de la revista es que vos tenés que pagar el papel por adelantado, o sea podés patear la imprenta un mes, pero la recaudación la cobrás un mes después, así que para sacar una, tenés que tener la guita para sacar tres. Hicimos las cuentas y hablamos con un contador y un abogado. El contador, porque queríamos hacerlo legal, con distribución oficial y competir en serio con las reglas en serio como se debería en un sistema capitalista. Es decir, ponernos al lado de Clarín. Y el abogado, porque sabíamos que podíamos llegar a tener más juicios que los que tenía Clarín”.

La primera tapa con la que salió Barcelona decía ‘Ahora dicen que Yabrán es Piñón Fijo’ y funcionó, según Lucano, “milagrosamente bien”. En la segunda también les fue bien y con la tercera, ya tenían la plata para sacar una cuarta. Después de la número cinco, y cuando tenían una tirada de 10 mil ejemplares, Adolfo Castelo -factotum de la revista TXT-  les propuso hacer una Barcelona más chiquita, semanal, para distribuir junto con la suya. “Eso duró unos 15 números semanales, otro training”, recuerda Lucano. “La redacción hasta entonces funcionaba acá en mi casa y trabajábamos de noche, pero cuando entra un tipo a poner guita, esto ya empieza a tener una forma de laburo”.

Ni Ingrid ni Lucano lo conocían personalmente, pero fue gracias a un prolífico mailing que armaron y también a causa de la llegada que tuvieron en las radios que Castelo se puso en contacto con ellos. “Incluso CQC levantó una nota como real y nosotros hicimos una campaña de prensa con eso. Nos movimos mucho muchomucho para que fuera conocida y rebotó fácilmente, eso no nos costó, por suerte. Quizás en el medio periodístico nos tenían cariño y además nosotros decíamos lo que nadie se animaba a decir, lo que nadie podía publicar. Lo que pasa con Barcelona ahora no es lo mismo que en ese momento. En aquel entonces causaba sorpresa, ahora ya se sabe de qué la va y ese efecto medio que se perdió”.

Hoy la Barcelona sale cada quince días y en 12 años nunca se discontinuó. Para armar la edición, la ronda empieza por mail y la consigna entre los integrantes del staff es mandar, a cuatro días de cerrar, los títulos que a cada uno se le ocurran. Sí, solo cuatro días antes. Ahí arranca el cotejo: se chequea si hay muchos títulos con un tema, o nada con alguno, se nivela, jerarquiza, pegotea, se unifica. Es un trabajo colectivo, y lo mismo la decisión de tapa. “El último día nos sentamos todos todostodos y decidimos cuál es el tema”, aclara Lucano. “A la tapa se la piensa como algo aparte y lo mismo con la contratapa. Tiene que ser un tema que se banque por lo menos diez o quince días en vigencia”.

Mucho muchomucho / todos todostodos. La reafirmación pasa por lo colectivo y por el caudal de trabajo que implica. “Hacer la revista es una aventura linda”, comenta aquel que lo que más le gustó de España es El Greco. Un artista que pintaba a sus personajes con manos grandes y largas, con un lenguaje propio, comunicativas, generosas, de una creatividad sin límites.lucano3

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“Las corporaciones mediáticas son farmacias que venden diarios”

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Entrevista a Hugo Montero, Revista SUDESTADA

Hace 13 años nació Sudestada, una revista política que hoy es referente ineludible del buen periodismo alternativo. Hugo Montero, uno de sus fundadores, recorre parte de esa historia y analiza el rol del lector, la pauta oficial y la ética de la comunicación comprometida.

Por Germán Batalla

Fotos: Sebastián Trípoli

Hay pocos lugares que me generan tanta atracción como los que ven pasar día a día a miles de personas, uno de ellos es la estación de trenes de Constitución. Hasta allí fuimos con Lalo para encontrarnos con Hugo Montero, uno de los editores y fundador de la revista Sudestada, emprendimiento editorial sustentado casi exclusivamente por sus lectores y que luego de 13 años cuenta con más de 150 ediciones de revistas, libros y trabajos especiales.

Esperamos durante unos minutos bajo el enorme cartel electrónico que anuncia los horarios de los trenes. Es fascinante ver a todas y cada una de las personas que circulan por ese inmenso hall en hora pico. Intento identificar a Hugo en cada una de ellas y pienso al mismo tiempo qué leerán cuando suben al tren o cuando tienen un rato de ocio en sus casas.

¿Cómo nace Sudestada, Hugo?

Arrancamos a mediados de 2001, Sudestada es el proyecto de un grupo de estudiantes de la carrera de periodismo de la Universidad de Lomas de Zamora, que no estaba contento con el perfil que tenía la carrera, ni con la oferta laboral que había en los medios comerciales o grandes. Así fue que nos largamos a armar nuestro propio medio de comunicación. Primero hicimos algo muy regional, parándonos en nuestro lugar de pertenencia, la zona sur del conurbano, y extendiéndonos luego a toda la periferia. Pensamos en un proyecto sin muchas ambiciones donde pudiéramos escribir, investigar y entrevistar sobre los temas que a nosotros nos interesaban sin que nos dijeran lo que teníamos que hacer y sin pretensiones de ganar plata con eso porque cada uno tenía su laburo aparte. Esa fue la dinámica inicial, luego la revista fue creciendo hasta que llegamos a la capital con una distribución bastante artesanal. A partir del interés que generó el producto fuimos ocupando un lugarcito cada vez mayor que nos permitió la subsistencia por fuera de las redes monopólicas.

montero-3¿Qué hubieras pensado en aquellos momentos si te decían que trece años después iban a tener la cantidad de revistas, cuadernos y libros que tienen hoy publicados?

No lo hubiera creído. Porque no empezamos como muchas revistas con un lanzamiento y una presentación pública donde se juegan todo para instalarse en el mercado. Nosotros empezamos exactamente al revés, por abajo. El primer número fueron 500 ejemplares de 24 páginas papel obra en blanco y negro, salió súper pixelado, y con todos los errores que te puedas imaginar. Parecía una publicación estudiantil. Estábamos en plena crisis económica, el mercado de revistas culturales e independientes había caído mucho. Pero fuimos aprendiendo a diseñar, a distribuir, a retocar fotos. Aprendimos a hacer periodismo con Sudestada.

Arriba de la mesa hay varios números de ambas revistas que intercambiamos, como lo hacen los capitanes de los equipos de fútbol antes del partido. Las tapas de Sudestada no pasan desapercibidas, llaman a la atención de las pocas personas que circulan por el bar.

¿Por qué en ese momento crítico del país ustedes eligieron organizarse alrededor de un proyecto editorial?

Nosotros veníamos de participar en una agrupación independiente en la facultad que buscaba romper con el discurso panfletario de los partidos de izquierda. Nos considerábamos gente de izquierda, algunos más vinculados al anarquismo, otros a una izquierda media difusa y otros con experiencia militante en partidos, pero desengañados. No queríamos cometer los mismos errores: la exageración, la subestimación del lector o la tergiversación de la verdad para conveniencia propia. Nos parecía posible proyectar una publicación interesante y que después fuera adquiriendo un lenguaje político. En el camino fuimos descubriendo lo que nos gustaba. La revista hablaba mucho de nosotros, las caras que salieron en las tapas eran las que teníamos en un cuadrito en casa.

¿Por qué se enfocaron en personajes y procesos de la historia reciente más que en los temas de actualidad?

 Primero porque los primeros años estuvimos buscando nuestra identidad, buscábamos qué género dentro del periodismo nos interesaba trabajar. Un poco inconscientemente se fue dando el tema de la crónica o la historia de vida como una marca de la revista. A partir de ese elemento técnico nosotros entendimos que había una manera de contar la historia o el pasado reciente o incluso la coyuntura sin estar atado a lo estrictamente informativo o a lo académico, que es algo que rechazábamos y que seguimos rechazando. Era más sencillo ponerse de acuerdo cuando transmitíamos experiencias del pasado vinculadas a la experiencia humana que cuando teníamos discusiones muy ideologizadas o marcadas por la teoría. En Sudestada fuimos aprendiendo que era posible poner algo en la tapa y tener una lectura desde una perspectiva crítica sobre el personaje o la historia reciente.

En esa búsqueda de un lenguaje diferente ¿A qué perfil de lector le apuntaban?

La verdad, nunca pensamos en el lector, Sudestada nació como una revista completamente egoísta, hecha por nosotros para nosotros, con los temas que nosotros queríamos producir. En el camino resultó que había un montón de gente que le interesaba lo mismo, pero nunca hicimos un análisis. Porque con nuestras tapas hay variables muy anchas, hay tapas que están más cerca de los pibes jóvenes y hay tapas que están más cerca de los viejos militantes y son mundos muy distintos que a veces se cruzan. Uno de los desafíos que tenemos nosotros es lograr esa mixtura, que nos compren los viejos, que nos compren los pibes, que la revista se pueda ver en un pasillo de facultad pero también en el furgón del Sarmiento o en los barrios. Que no sea una revista académica o de guetos ni una revista técnica insoportable. Nos parece que sería aburrido y que lo ideal es contar cosas que tienen que ver con la actualidad desde un punto de vista nuevo o diferente o con una mirada desde la izquierda pero que a la vez te genere pregunta a vos sobre tus certezas.

La tranquilidad que reina dentro del bar en el que estamos solo se ve perturbada por el ruido de la máquina de café. Es poco creíble que a escasos metros de allí una cantidad interminable de laburantes vayan a paso incesante, regresando una vez más a sus casas.

DSC_3591Los han encasillado en diferentes espacios a lo largo de estos años de kirchnerismo donde todo parece ser bipolar ¿cómo ven esa discusión y dónde los deja parados?

Nos han dicho de todo pero nosotros no tuvimos problemas porque no nos paramos para analizar la realidad desde una posición orgánica, no respondemos a una línea, ni siquiera entre nosotros mismos. Entonces no tenemos necesidad de cerrar filas o tener una opinión formada sobre todos los temas. Lo que hacemos es intentar abrir la cancha y que opinen todos. Esto, por un lado, hace el trabajo más sencillo para la crítica porque podés criticar a todos, incluso al kirchnerismo, pero por otro lado tiene como contra que cada vez que criticás a uno te están diciendo que sos hincha del otro. Nos han llegado a decir que éramos del macrismo, otros dicen que somos del Partido Comunista, otros que nos pagaba la embajada de Cuba, o que nos financiaba el Banco Credicoop, y luego que éramos K. Durante estos trece años hemos acumulados mecenas por todos lados y en realidad lo que pasa es que es muy difícil entender que la revista no tiene publicidad o tiene poca y no cuenta con publicidad oficial de ningún gobierno.

montero-2¿Por qué deciden no recibir publicidad oficial?

Fue una decisión que se tomó en su momento, puede ser discutible, cada publicación resuelve ese tema a su manera, nosotros no somos quien para juzgar pero tomamos esa decisión porque entendemos que a la hora de hablar de actualidad o de política lo único que tenemos nosotros es la autoridad que te da el laburo. La pauta oficial o estar comprometido económicamente generan suspicacias. El día que la revista dependa de la publicidad o de la pauta quiere decir que no depende de los lectores y no sé si tenemos muchas ganas de llegar a esa instancia. Esta decisión nos permite meternos con algunas discusiones de actualidad y de coyuntura desde un lugar de autoridad donde nadie puede decir que nos paga tal o cual.

¿Y entonces, cómo se sustenta económicamente la revista?

Por ahora depende cien por cien de los lectores. Se sustenta con la venta de revistas, y con la parte editorial, los libros y su distribución. Tenemos un mecanismo de distribución bien armado, bien desarrollado, cubrimos puestos de diarios y librerías y vamos a las ferias del libro del interior junto con libros de otras editoriales. Todo ese combo logra financiar la revista. No hay secretos, la revista lleva muchísimo laburo, nosotros seguimos con la mochila y recorremos los kioscos, eso es clave porque tantos años de laburo te permite tener con el canillita una relación personal, lo conocés, vas todos los meses. Por eso la revista está bien exhibida, si vas al subte o las estaciones de tren la vas a ver, no está escondida, somos muy hincha pelotas e insistimos en la exhibición porque si la gente no la ve no la compra. No es tan complicado como parece, no es tan costoso si vos no pretendés llenarte de guita con el periodismo. Hoy con una computadora, gente con talento y capacidad podes hacer un buen producto y ya con eso tenés solucionado gran parte del problema.

La charla es interrumpida por una amable señora que nos ofrece tomarnos la presión. Los tres estamos muy convencidos de que estamos bien y no lo necesitamos, respondemos “…no gracias” a coro. Hugo relata de manera pausada y tranquila las respuestas, incluso cuando se abordan algunos temas escabrosos.

Comenzaron como un proyecto militante y trece años después lo siguen siendo ¿Cómo se da la discusión entre trabajo rentado y militancia dentro de la revista?

Hoy por suerte hay compañeros que cobran un sueldo, que tienen la posibilidad de que la revista les garpe el laburo que hacen, quizá no alcanza para sobrevivir pero es una ayuda importante. Pero la discusión se fue dando a partir de que fuimos creciendo, al principio pensamos que cuando haya algún remanente de dinero para repartir íbamos a tener problemas y no los hubo. Invertimos constantemente para tratar de crecer. Cada año la revista intenta llegar más lejos, al principio cuando nos encontramos con un techo de ventas en capital, intentamos ir al interior, probar en algunas zonas, intentamos en Montevideo y nos fue mal, intentamos en Córdoba y en Rosario. Hay compañeros en muchas de esas zonas que hacen el esfuerzo militante. También hay muchos grupos, agrupaciones docentes o políticas y gente que alguna vez fue corredora de libros que se encarga de distribuir Sudestada y se queda con un manguito por eso. Otros van a actividades en el interior, en las jornadas por el apagón en Jujuy había un compañero vendiendo Sudestada, por ejemplo y hasta en Trelew cuando se hicieron los actos por el aniversario de la masacre se vendía la revista. Casi todos los que colaboran hoy han sido lectores. Los que quedamos del principio somos dos, Nacho y yo, todos los demás fueron llegando a partir de leer Sudestada.

montero-3Sudestada nace como una necesidad o una alternativa para ustedes pero también viene a ocupar un lugar vacío en el ámbito editorial. ¿Cómo veían el mapa editorial y como lo ven ahora a más de diez años de estar metidos en el tema?

Nosotros venimos de una cultura muy revistera, por herencia familiar leíamos Crisis, Fin de siglo, Cerdos y peces, El porteño, El Periodista, tenemos una cultura de entender el periodismo por el lado gráfico. Entonces por ese lado vimos que teníamos algo para contar, que había otra gente que parecía que le interesaba y en el camino nos dimos cuenta de cómo se tenían que hacer las cosas. Nunca nos sentamos a pensar qué revista queríamos hacer, hoy sí hacemos la revista que nos gustaría leer a nosotros. Con errores y discusiones sobre lo que se publica y lo que no. Pero la revista sigue generando interés entre nosotros, es la única manera de mantener el caudal de laburo que es enorme y te saca espacio, tiempo y pilas para todo lo que hagas después, que es la vida. Acá hay un proyecto colectivo. Hemos aprendido a renunciar a la pretensión periodística egocéntrica de trascender por el lugar de trabajo más que por el laburo en sí mismo.

¿Cuáles fueron los principales obstáculos cuando empezaron?

Al principio el hecho de no tener el oficio era un obstáculo porque las cosas se hacían mal. Cuando tenés veintipico no sos bueno para hacer muchas cosas, capaz que sos bueno para jugar al fútbol pero no para ponerte a laburar y hacer una revista competitiva. Con el tiempo vas aprendiendo, a ustedes también les debe pasar, definir una nota, editar, cortar, definir personajes, reuniones de sumario, el tema del cierre o de las tapas, son muchas cosas nuevas. O la relación con la imprenta, que es algo que vos nunca te imaginás cuando estudias periodismo. Hemos hecho un montón de cosas muy graciosas para abaratar costos, porque era un producto artesanal, y eso lo valoramos más ahora que la revista sale linda, en color. Son conquistas que hemos logrado pero nos acordamos de lo que era ir a la imprenta y conseguir un descuento. Nosotros le comprábamos el papel a uno que habían echado y lo llevamos en el techo del auto hasta la imprenta o acomodábamos las páginas en orden para ser abrochadas y que después nos descuenten ese trabajo del costo.

Todos los que hemos participado de algún proyecto colectivo sabemos que las anécdotas risueñas son parte constitutiva de lo que hacemos, y Sudestada no es la excepción, Hugo nos cuenta que “tienen diez mil anécdotas, como la de la revista que desteñía”. En marzo de 2002 el país estaba en ruinas y su imprentero quiso bajar el costo comprando una tinta trucha. “A ese número le pasabas el dedo por la tapa o la contratapa y te quedaba la mano negra”. Ese fue el número seis de Sudestada.

¿Y cuáles son los principales obstáculos en la actualidad?

El obstáculo ahora es mantener la máquina funcionando, algunas veces es más accesible, y otras cuesta mucho. Este año arrancar fue dificilísimo, teníamos un plan de trabajo en diciembre y en febrero la devaluación nos partió al medio. Tuvimos que replantear todo. Por ejemplo el año pasado nos habíamos largado a editar libros solos porque antes lo hacíamos en coedición con una editorial mediana. Queríamos agregar ficción y sacar por lo menos seis libros por año y no nos dio el cuero. Tenemos pocos tiros en el revólver y no podemos fallar. Resignamos mucho de lo que nos gustaría editar porque sabemos que no va a tener un buen impacto a la hora de la venta, y nosotros si no vendemos no existimos.

Se escucha a varios periodistas de medios masivos decir que lo mejor del periodismo actual está en las revistas como Sudestada, MU, Barcelona, La Garganta Poderosa, Crisis. ¿Cómo ven el momento actual del periodismo y como les llega esta mirada?

Uno con el elogio y con la crítica tiene que ser bastante cuidadoso, y sobre todo con esas frases, porque muchas veces las dicen jetones o personajes del periodismo que no hacen la experiencia. Si lo mejor del periodismo está ahí ¿por qué vos no trabajás en un medio así? Eso es lo que yo no me explico de algunos compañeros que trabajan en los medios grandes, y protestan porque en el diario no les dejan hacer lo que quieren o porque les cortan las notas o les cambian los encabezados. Y bueno macho, son las reglas del capitalismo, salí de ahí e intentá vincularte con algún espacio que tenga otra mirada y bancate las consecuencias de esa decisión, no vas a tener tu autito o no vas a ir de vacacionesmontero-4 a Brasil pero te vas a sentir mejor a la hora de laburar.

¿Cómo afecta esa realidad a los periodistas en general y a los medios alternativos en particular?

En el periodismo alternativo hay cosas buenas y cosas muy flojas, hay gente que hace periodismo independiente porque no encontró lugar en el periodismo grande y que muchas veces cae en las mañas de la prensa que dice criticar. La diferencia es a qué intereses respondés. No más que eso. Después hay gente con prestigio, honesta, que quizá no quiere darse cuenta que el medio al que responde tiene intereses concretos y cuando esos intereses cambian tienen que cambiar la línea. Gobierno y oposición han sumado y restado proyectos y personajes que primero aplauden y después le pegan. A mí me da vergüenza algunas cosas del periodismo, por ejemplo, Tiempo Argentino que es del Grupo Spolzky, defiende a Israel porque el tipo es un propagandista del sionismo y vos sabés que hay gente laburando ahí dentro muy piola, que tiene una visión sobre lo que significa Palestina y la lucha del pueblo palestino y no dice nada. ¿Cómo hacés para ir a laburar con eso en la panza todos los días? Te tiene que dar un poco de vergüenza. Hay muchos que piensan que desde los medios grandes se puede generar un cambio, yo creo que rompe las leyes del capitalismo pensar que vos podes modificar con tu trabajo la línea editorial, porque la línea editorial está vinculada a los intereses económicos y no a un proyecto de periodismo ético y universal. Los medios oficiales y las corporaciones mediáticas son farmacias que venden diarios, son páginas de publicidad con pocas noticias y casi todas manipuladas a favor de lo que les interesa defender y en contra de lo que les interesa perjudicar. Me parece que en definitiva la discusión es si eso es periodismo o no. Pero los que laburan ahí son periodistas, esa es la contradicción que a uno más le duele.

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¿Cómo se da la relación con esos otros proyectos que plantean una mirada parecida a la de ustedes, revistas culturales que tienen también el perfil de la autogestión y van por caminos alternativos a los grandes medios?

Hay una convivencia cotidiana porque, de hecho con muchos nos encontramos en los kioscos, estamos ahí, en un lugar marginal quizás, pero estamos. También están los que salen solo en digital o los que son sectorizados, cada uno tiene sus problemas y cada uno tiene su camino. Es muy importante cuando nos juntamos. A veces pasa que las discusiones que tenemos son monopolizadas por el tema económico y no sé si ese es el gran problema, hay otras cosas que son importantes también. Por ejemplo a que te atenés si aceptas pauta oficial. La solución no es sentarse a esperar que venga alguien con la plata porque eso no creo que vaya a pasar. Hay que ser creativo, ingenioso y talentoso para buscar formas de sobrevivencia. Los que perduran son los que están convencidos y los que han encontrado un lector. Y si lográs un producto del carajo que sabes que está bueno y no te alcanza, entonces buscá otras alternativas. Para algunos lo de la pauta en esos casos puede ser una solución, pero no te soluciona problemas como que la revista se venda o salir de la cuestión marginal y proponerte algún día ser popular o masivo.

SERGIO CIANCAGLINI: “Hoy la libertad de expresión no es la de los medios sino la nuestra”

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medios2DeTantiEntrevista a Sergio Ciancaglini, Revista Mu, Cooperativa La Vaca.

Por Ignacio Elli

Fotos: Maru Cordero

Ilustración: Gustavo de Tanti

Cuando uno se encuentra con la revista MU se prepara para adentrarse en el periodismo comprometido, se traslada a vivir y sentir la necesidad del grito compartido con unas personas que lograron sumergir a los lectores en historias que los convirtieron en otros. Sergio Ciancaglini estudió periodismo en la ciudad de La Plata con profesores como Gregorio Selser, trabajó con Jacobo Timerman en el diario La Razón y luego en Clarín y Página/12 y en las revistas “Tres Puntos” y “Nueva”. Un día, junto con otros colegas, se lanzaron a construir un proyecto colectivo que comenzó como cooperativa allá por el 2001, entre estallidos, sartenes y pueblo en la calle luchando y respirando cambio. Cooperativa La Vaca nació en internet, con notas vía mail, luego se convirtió en una página web y más tarde en una cátedra y un bar punto de encuentro para, a fines del 2006, llegar a decir MU.

¿Cómo surge MU?

Teníamos la Cooperativa La Vaca, estábamos haciendo la página en internet y ya teníamos la cátedra. En un tiempo donde todos los que hacían papel estaban pensando en internet a nosotros, que nacimos en internet, se nos ocurrió hacer el camino inverso; dijimos: si estamos haciendo este tipo de notas en internet, ¿por qué no sacar una publicación en papel y sacarla al mercado, a los quioscos y demás y realizar una revista que funcione?

Cuando llegamos para la entrevista en MU punto de encuentro, se estaba desarrollando la catedra Autónoma de Comunicación Social dictada por la cooperativa.En esa ronda en la que circulaban diversas experiencias se notaba que la dinámica misma priorizaba la palabra colectiva.

cianca-1¿Cómo se fue haciendo sustentable un proyecto que nació y se construyó por encima de la lógica individual?

Pensando qué opciones uno puede tener para esto. Lo primero que hicimos fue imprimirla en una fábrica recuperada que es Gráfica Patricios. Eso nos permitió un tipo de relación muy interesante con lo que es la imprenta de la revista y la idea fue pensar la publicación apostando a que haya público al que le interese y empezar a pensar también que no dependiera solamente de la venta sino también de la posibilidad de publicidades. Pero no podía ser una publicidad convencional porque ninguna empresa convencional o tradicional iba a apostar por una revista como MU. Ahí fue que encontramos que si una revista como la nuestra existe es porque hay lectores, sería impensable sino su existencia y eso le demuestra a instituciones y demás que están interesados en este tipo de proyectos que puede ser factible apoyarlosporque claramente ven que tiene lectores reales, hay cantidad de medios que mienten con respecto a esto, no se sabe si alguien los lee, en cambio la Mu y diría que todas las que forman parte de AreCia (Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina) no podrían existir si no tuviesen lectores. Son las únicas que seguro tienen lector porque no tienen otra cosa… (risas). El proyecto es colectivo, de hecho decidimos mantener la posición de que no se firman prácticamente las notas, de un modo de que existe la voz de la cooperativa que es la que expresa eso, de todos modos las notas las hacemos con personas y periodistas concretos o las fotos las hacen fotógrafos concretos pero la idea es que fuimos al viejo periodismo, a que no haya firmas, para evitar también esa cuestión tan enferma de la figuración del periodista hasta con fotos en columnas patéticas y ridículas que aparecen como si fueran filósofos por lo menos y son empleados de empresas convencionales. Con un proyecto como este se nos abrió además un mecanismo para hacer el tipo de periodismo que siempre nos gustó hacer y hacerlo nosotros mismos y estamos mostrando que es factible no depender de ir a trabajar en empresas a las cuales el periodismo es lo último que les importa.

“El periodismo es libre o es una farsa” decíaRodolfo Walsh, y Sergio, con extrema firmeza, nos conduce a un diálogo entre aquella “realidad contada” de las corporaciones mediáticas y el periodismo que “vive la realidad”.

Desde el punto de vista enfocado en los medios tradicionales ¿El periodismo es una farsa?

Claro, es que se agotó esa idea de un periodismo que podía ser mecanismo de la libertad de expresión. Hoy en día es muy claro. Cuando nosotros lo decíamos en ese libro que se llama “El fin del periodismo y otras buenas noticias” era menos claro, porque se editó hace siete u ocho años, pero hoy es bastante evidente que las empresas periodísticas hacen su negocio, en el cual la información en todo caso es una rama que usan según les convenga. Hay información obviamente, porque además tiene que ser creíble, porque un buen mentiroso tiene que ser creíble, yo para mentirte a vos tengo que primero lograr que vos me creas, o sea que hay una parte de esto que es creíble pero hoy en día ya es muy evidente, me parece, que tanto la información de las grandes corporaciones y muchas veces de la información estatal no son medios, son parte, son actores.

Prefieren llamarse Medios sociales de comunicación y no medios alternativos. ¿A qué se debe esto?

Primero, yo no soy alternativo. Es una palabra que surgió con respecto a la prensa “alternativa” que era el origen, los órganos de prensa de los partidos políticos de izquierda u opositores, con lo cual no es lo que me pasa a mí, si me quieren meter en esa definición no entro, no estoy en ningún partido político, me opongo a las cosas que yo quiero y no a las que me dicen que me tengo que oponer y me opongo incluso a los partidos políticos que quieren que yo me oponga… es otra cosa. Al hablar de medios sociales de comunicación me estoy refiriendo a medios que tienden a la autogestión, que intentan tener su propia voz y no ser el reflejo de una voz de un partido, que lo veo muy bien, pero si esa es la prensa alternativa entonces nosotros somos otra cosa. Aparte yo no me siento alternativo porque soy periodista profesional, estudie periodismo en La Plata, tuve profesores, gente increíble como Gregorio Selser, trabaje con Jacobo Timerman en La Razón, trabaje en Clarín, en Página/12, no me siento alternativo a nada. Después hay otra cuestión, el equipo “alternativo” de Boca o de River es el suplente, entonces me suena a suplente o algo así. La otra vez me trajeron una manzana riquísima, agroecológica, entonces yo digo: ¿esta es una manzana “alternativa”? no, esta es una verdadera manzana. Yo no uso esa palabra, creo que es un tipo de lenguaje que no nos sirve si queremos hacer comunicación, y te pone una etiqueta, no me gusta eso.

cianca-2Hay un paradigma en el pensamiento, como dicen en la cátedra, que es que hay un centro y unos márgenes, que es como una geografía. ¿Qué hay de cierto en esto?

Si estamos diciendo, repitiendo como loros, como estúpidos que las nuevas estructuras son «la red», en la red no hay centro ni márgenes, esta todo conectado, ¿Cuál es el centro del cerebro, el medio del cerebro, la parte del medio? ¿Cómo si fuera el centro de la tierra? ¿O el carozo de la manzana? ahí esa imagen te sirve para la manzana pero ya no te sirve para el cerebro, no sabés si el centro del cerebro esta adelante, atrás, en el medio o está en tu dedo meñique que le da órdenes también al cerebro para que haga determinadas cuestiones. Entonces las redes ya no tienen eso, ¿Cuál es el centro de internet? Por supuesto que hay quienes quieren centralizarla, controlarla, copar todos nuestros datos, manejarnos y formatearnos el cerebro pero la realidad es que si empieza a tener centralidad deja de ser una red, entonces lo que yo digo es que la charla sobre centralidad o márgenes es compleja porque lo que te dicen que es central no lo es. Lo central desde mi punto de vista son distintas situaciones en distintos lugares del país, asambleas, emprendimientos, proyectos, movimiento juveniles, movimientos artísticos, culturales, productivos, cooperativos y demás, para mí son centrales, de hecho hicimos un libro que se llama Sin Patrón y es de fábricas recuperadas, que es algo marginal según esa teoría, y debe ser el libro periodístico argentino más traducido en las últimasdécadas, se editó en inglés con prólogo de NaomiKlein, se editó en portugués con prólogo del Ministro de Economía Solidaria de Brasil, en italiano, ahora están haciendo traducciones en alemán, en ruso. Entonces qué pasa, todos estos extranjeros creen que lo central en Argentina no es si Lilita se peleó con Pinito o cosas por el estilo, sino que ven que otras experiencias tienen centralidad porque te están mostrando modos de vida, modos de hacer democracia, modos de hacer producción, modos de pensar, modos de transformar la realidad.

¿Qué importancia tiene la calidad en los nuevos medios?

Absoluta, porque si no caes en eso del plan B alternativo y en el «somos pobres», «somos secundarios», entonces «hacemos lo que podemos» y eso entonces para mi es una especie de declaración de impotencia. Si el proyecto es cooperativo o de autogestión, estás haciendo algo que es tuyo, pero no tuyo en un sentido empresario, sino tuyo como parte de un grupo, entonces lo que tenés que hacer es lo mejor. El otro día le hice una entrevista a Norman Brisky, él tiene un grupo de teatro y decía, “como hacemos teatro y hacemos algo que es para el esparcimiento y para la cultura, tenemos que ser rigurosos, disciplinados”, o sea lo que él está pensando es que el producto debe ser de alta calidad para que sea valorado, que es valioso pero vos tenés que ponerte a la altura del valor que tiene.

El tema de la calidad a veces es asociado a una cuestión “de elite”.

Sí, y yo creo que es al revés, las elites de este país son lo más mediocre que uno se pueda encontrar en el universo. Las clases intelectuales son patéticas, la universidad que se autodenomina «casa de altos estudios» ya da lástima solo por llamarse «casa de altos estudios», es como si yo dijera “soy divino e inteligente, entonces me tenés que hacer una nota a mí que soy altamente intelectual”, vos dirías, este tipo es un estúpido, bueno, la universidad argentina es claramente estúpida, por suerte, empieza a haber científicos, investigadores, profesores, docentes y demás que empiezan a tratar de quebrar esto, uno lo ve en distintos ámbitos, pero todavía existe un pensamiento de la universidad de considerarse «la casa de los altos estudios» «el faro que ilumina no séqué cosa”. Entonces yo digo: ¿Dónde está la calidad de pensamiento y de razonamiento si no en esos vecinos?, por ejemplo, que han sido capaces de entender lo que es la defensa de los bienes comunes de toda la gente que vive en este país, lo entienden mejor ellos que los señores de las universidades que cobran la platita minera porque así tienen unos pesos más para no sé qué cosa, fijate cómo te cambia el criterio de dónde está la calidad y dónde está incluso el conocimiento. El conocimiento muchas veces está en una fábrica recuperada, en pueblos originarios, en otras culturas, y no necesariamente en claustros que se autoadjudican un saber por encima de los demás. Si el centro es ese tipo de saber de las universidades, huyamos de eso. Pensar el universo, la realidad, la sociedad, como una cosa orgánica te cambia totalmente la perspectiva de cómo ver las cosas.

IMG_7354 bynEn la Revista MU uno puede ver que quienes la hacen suelen meter los pies en el barro, ¿cuán importante es esto para el periodismo?

Si no estás en el lugar del hecho sos un ridículo. Para poner un caso celebre:Gabriel GarcíaMárquez. Yo lo entrevisté y me dio una larga explicación sobre eso, él me decía que nunca dejo de sentirse periodista, o sea que su escritura nunca estuvo escindida de su trabajo como cronista y decía que los diarios estaban dados vuelta, estaban hechos al revés, ponen arriba al editorialista, aquel que está sentado en un lugar, le traen café, le traen cosas para que coma, va engordando y opina sobre el universo. El cronista es el que tendría que estar arriba, porque es el sentido del diario y el contacto que tiene con la realidad, entonces el cronista es el que está en el lugar donde ocurren las cosas, ¿vos te imaginás a Rodolfo Walsh solo opinando sobre algo o metido en el lugar para ver quépasa? Estar en el lugar del hecianca-2cho es la única cosa que hace justificable que exista el periodismo. El editorialista, que fíjate que es el cargo más pago,es un tipo que no está en la calle, con lo cual aunque tenga la mejor buena intenciónno sabe lo que huele el barrio tal, lo que dice la señora de tal lugar. Cuando cambiás la perspectiva y ves esto te enterás de cómo es la realidad. Yo coincido con GarcíaMárquez: a los medios hay que darlos vuelta. Con las radios también pasa, viste que está todo el mundo sentado con un micrófono y hablan y hablan de lo que leen en los diarios o en las revistas, abren la MU y “ah no acá en la MU dice esto dice lo otro”. Ahora: viven sentados ahí adentro, yo he hecho radio y hago radio pero fijate que estoy haciendo algo al revés, me conseguí un grabador que graba con calidad de estudio entonces me voy a Famatina y voy a Córdoba y a Misiones, y voy a cualquier lado y hago las notas en aquellos lugares, voy yo al lugar y entiendo lo que está pasando y eso te cambia totalmente la perspectiva.

¿Cómo influyó y en qué momento los encuentra estos diez años de kirchnerismo?

Nosotros nacimos antes, y de hecho yo nací antes como persona, entonces como soy viejo ya he visto pasar cantidad de situaciones y gobiernos. Durante estos años de kirchnerismo se institucionalizaron muchas de las demandas que había en el 2001, obviamente con el tema de los derechos humanos, pero imaginate, yo cubrí el juicio a la junta militar en el año 85, entonces para mí que en esta época se haya podido seguir adelante con eso, derogar las leyes de obediencia debida y demás ha sido importantísimo, entonces uno ve que esa institucionalidad de algunas cuestiones que se reclamaban es un hecho positivo, pero a la vez mi idea es que las cosas importantes que suceden no son las que suceden en el Estado. Para mí el Estado no es el centro de nada, es un artefacto de poder,pero a mí lo que me interesa más es lo que sucede en las comunidades, en los grupos sociales, por eso MU no habla de ninguna interna política. El kirchnerismo lo que ha hecho también es hacer visible a la «oposición» y sobre todo en el periodismo; ha quedado muy claro que es una cosa patética, el kirchnerismo genera como una división entre lo bueno que serían ellos y lo malo que sería la oposición, y viceversa desde el punto de vista de la oposición, y la verdad que con ese debate yo me vuelvo a encontrar con esta cuestión de la centralización de todo: esta es una moneda que no me interesa. Porque, por ejemplo, cuando el doctor Carrasco descubre los efectos de las fumigaciones con glifosato del modelo sojero sobre embriones que son el correlato sobre los efectos sobre la salud humana, Clarín y el Gobierno salieron a matarlo unidos. ¿Cómo era la pelea esta?… campo, Gobierno, Clarín, La Nación, no…después se juntan en algo tan importante como es el modelo sojero que expulsa gente del campo, que contamina, que empobrece la tierra, que te convierte en un país de monocultivo peor que en la época del granero del mundo, y en eso están todos de acuerdo.

cianca-3

cianca-4MU, como tantas otras publicaciones independientes, pertenece a la Asociación de Revistas Culturales Independientes de la Argentina (AReCIA). A través de esta asociación vienen impulsando un proyecto de ley para el fomento de estas publicaciones. ¿Que contempla este proyecto y qué importancia tiene para las revistas independientes existentes y las que surjan?

El proyecto lo que busca, frente al tema de concentración y monopolización de la prensa gráfica, es que las revistas culturales independientes tengan garantizado su acceso al público. Es una ley de fomento que pueda generar igualdad de condiciones, porque el huevo de la serpiente de la monopolización en argentina no es lo audiovisual, todo bien con la ley de servicios de comunicación audiovisual, la promovimos nosotros también, lo que quiero decir es que el problema de la monopolizaciónempezó en la gráfica conPapel Prensa. La propuesta nuestra es primero reunirnos, crear AReCIA, como modo de conocernos, la segunda es generar ese proyecto de ley que sea un fomento para este tipo de publicaciones, que son las que en la práctica garantizan que no haya monopolización de la prensa en esos tres o cuatro medios que a la vez quieren controlar todo, y que además editan revistas que ni siquiera crearon ellos. Realmente es un acaparamiento de medios para simular que hay mucha variedad pero en realidad pertenecen todos a 3 o 4 empresas. Para mí la discusión de esto no se da creando un bicharraco similar. La discusión de un tema de concentración no es crear otro medio que busca ser el nuevo hegemónico sino la pluralidad, que haya muchos medios, que haya muchas voces, y la creación de AreCia apunta a eso, busca que existanmás revistas, más posibilidad para más gente de crear sus medios de comunicación y que haya una prácticaantimonopólica no por el discurso sino por la práctica, ejercer la pluralidad y la libertad de expresión en un sentido real, en un sentido genuino. Hoy la libertad de expresiónno es la de los medios sino la nuestra, no es la de la empresa LaNación, es tuya, es mía, es de las comunidades que, en todo caso a través de medios como las revistas culturales independientes o las radios comunitarias, garantizan que esa pluralidad pueda expresarse.

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Por Alberto Cisnero

Ilustración: Hannah Kurz

tengo treinta y seis años, un chumbo y acuatros. la remington a carretel
en el escritorio. segundo principio de la termodinámica. qué se podría hacer
en una comarca donde todos son genios. aprender francés y batir palmas
a los rusos y el amor. antes ebrio que moderno. que se curtan. nací entre
ezeiza y el golpe. soy ateo, me agrada el sol. ningún delito desconocido.
la cursiva es mía. y no socializo. hay demasiados socialistas. quiero
y soy querido. comparto el mismo pedazo de pan. veintidós es mi número
de la suerte. un epíteto y el negro. no me disparé en la boca porque
los muertos hablan. sabiduría pop.20- hannah kurz

Grabaré en la roca

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Por Alicia Genovese

Ilustración: Anuska Allepuz

he perdido el gesto de escribir
como quien graba en una roca

escritura vulnerada
en los cambios de persona
de escenario
martillada
en las desazones
en la pesadilla insistente
donde reptiles asaltan

el cuerpo se mueve por descargas
como letra manuscrita
ya no la imagen brillante
la contundencia de la roca

Antes del nombre-Anuska Allepuz

Consiento en dar

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Por Ana Becciú

Ilustración: Isabel Hojas

a esta blanca superficie

la frágil disposición

de la memoria

fraguando

largos

insomnios

cotidianos,

y consiento

en abrir los bordes

de la palabra

hasta intentar

una imagen

de su sombra.

Sin embargo,

sé que en vano

me invisto de silencio

porque finas transparencias

rasgan augurales

mi diario perfil

de tiempo.

consiento en dar-Isabel Hojas

Luna triste

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Por María Laura Decésare

Ilustración: Gianluca Foli

La noche no sueña
y es temprano todavía,
un bocinazo a lo lejos
luces fijas en un punto
docenas de párpados abatidos
deambulan
por espacios habituales
y la luz del hospital
nunca se apaga.
Una leve brisa
balancea las maderitas
del balcón de al lado,
interrumpe
por un instante
el llanto de los gatos.

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Antipoesía

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Por Alejo del Río

Ilustración: Paula Lupo

 

Yo no escribo poesías,

las escupo, fluyen,

las sangro, las vomito,

pero no las escribo.

No, nunca escribí una poesía.

Las orino, sí,

las transpiro,

se lloran desde mis ojos

y se desparraman en mis manos,

me crecen del cuerpo

y se pudren al sol;

Mas no, jamás escribo poesías.

Las paro como extensiones de mis locuras,

ensangrentadamente caprichosas me nacen

y las crío como a niño hambriento,

pero no las escribo,

huyen despavoridas de mi,

avanzan por las autopistas de mis venas,

¡y hasta se suicidan!, –pobres resignadas muertes

que debieron convivir conmigo–, arrojándose

paganas desde el acantilado de mi cerebro

hasta el papel donde muertas me dan vida,

 

¡uff!

pero no

no las escribo.

            Yo nunca haría tal cosa.

 Paula Lupo