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Si Radowitzky viviera sería hacktivista

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Tiene 28 años, se define “hacktivista” y en su brazo lleva tatuadas las palabras “libertad, igualdad y anarquismo.” Hackeó a grandes corporaciones y  recabó datos del servicio de inteligencia yankee, mostrando a las claras los chanchullos de los que son capaces los poderosos del país más genocida del mundo.  Después de 20 meses de un proceso judicial irregular, acaba de ser condenado a 10 años de prisión.  Jeremy Hammond, un preso político de la nueva era.

Por Silvia Arana para Rebelion.org

Jeremy Hammond: militante social y hacktivista

«Ir a la cárcel, morir por la causa… o vivir sometido», dice Jeremy Hammond, esposado y escoltado por un guardiacárcel, al finalizar la entrevista con la cineasta Vivien Lesnik Weisman (1) . La última opción -vivir sometido- ha sido imposible para este activista de 28 años, cuya vida parece signada por las palabras que lleva tatuadas en el brazo: Libertad, igualdad y anarquismo.

Se define como militante social y hackctivista (alguien que usa sus destrezas en computación para atacar los sistemas de vigilancia gubernamental y corporativa difundiendo de manera pública y gratuita la información obtenida). Afirma que de ninguna manera el accionar de un hacker puede reemplazar al activismo social sino que lo complementa, como una herramienta de acción directa.

En una conversación con el periodista Chris Hedges, quien lo visitó en la cárcel una semana antes de que fuera dictada la condena, Jeremy Hammond se identificó como «anarco-comunista que lucha contra la autoridad del estado centralizado y las corporaciones explotadoras» (2) . Su objetivo es construir «colectivos basados en la asociación libre, el consenso, la ayuda mutua, la autosuficiencia y la armonía con el medioambiente». Enfatizó la importancia de cortar los lazos personales con el capitalismo y participar en «la organización de protestas masivas, huelgas y boicots». Considera que hackear y difundir la información obtenida son herramientas efectivas para revelar

las horribles verdades del sistema y para resistir. Mencionó la fuerte influencia que tuvieron en su formación las viejas luchas anarquistas de Alexander Berkman y Emma Goldman. También se refirió a los revolucionarios afroamericanos como George Jackson, Elaine Brown y Assata Shakur, al igual que la de miembros de Weather Underground (movimientos radicales basados en su ciudad natal, Chicago). Contó de sus numerosas visitas al cementerio donde se halla el Monumento a los Mártires de Haymarket (Chicago), en honor a los cuatro anarquistas ahorcados en 1887 y a otros que participaron en las luchas anarco-sindicalistas.

Hammond fue miembro del colectivo de hackers Anonymous, que en colaboración con WikiLeaks, Rolling Stone y otros medios, reveló miles de mensajes electrónicos de la compañía de inteligencia Strategic Forcasting (Stratfor), documentación conocida como «Archivos de Inteligencia Global» (Global Inteligence Files). Los documentos revelaron el espionaje interno de opositores, incluyendo activistas de Ocupar Wall Street; conspiración (infructuosa) para asociar a la activista y periodista Alexa O’Brien con Al Qaeda. Otra de las revelaciones más notorias surgidas de los correos electrónicos de Stratfor se refería a la injerencia de EE.UU. en asuntos internos de Venezuela.

Stratford y el FBI

Stratfor es una empresa privada de inteligencia que proporciona datos a los servicios de inteligencia del gobierno -al Departamento de Seguridad Nacional (Homeland Security Department), cuerpo de Marines, Ministerio de Defensa, Pentágono- al igual que a corporaciones como Dow Chemical y otras.

Dado que el dato original sobre una vulnerabilidad en el sistema digital de Stratfor fue proporcionado por un hacker informante del FBI surgieron algunas especulaciones sobre por qué el gobierno «sacrificó» Stratfor. Algunas de las suposiciones dicen que fue una trampa para Julian Assange, esperando que el fundador de WikiLeaks dejara huellas de su supuesta participación.

Empresas privadas de inteligencia, que hacen espionaje usando herramientas tecnológicas y que trabajan como contratistas privados para el Departamento de Homeland Security, como Stratfor, actúan sin control gubernamental, sostienen Hammond y otros hacktivistas. Por ello la escogieron como blanco de ataque cibernético para exponer las actividades ilegales de espionaje.

Hammond y su defensores han cuestionado seriamente el rol del FBI en el juicio. Por una parte, la vigilancia ilegal contra organizaciones de protesta social, como el movimiento «Ocupar Wall Street». Por otra parte, el rol crucial que tuvo el hacker informante del FBI, Héctor Monsegur, alias Sabu, quien proporcionó los datos de Stratfor al igual que los nombres de numerosos sitios web de gobiernos extranjeros identificados como vulnerables a ataques cibernéticos. Hammond mencionó sitios gubernamentales de Brasil, Irán y Turquía, antes de que la jueza Loretta Preska ordenara eliminar los nombres de los países del registro oficial. Hammond, gracias a sus habilidades exepcionales como hacker penetró en los sitios web, obtuvo códigos y acceso, mientras el FBI a través del informante Sabu monitoreaba dichos sitios. Remarcó que tanto las actividades como los archivos del gobierno de EE.UU. deberían ser investigados.

Juicio en nueva york: jueza y conflicto de intereses

A pesar de que Hammond proviene de Chicago, ciudad donde vivía cuando hackeó a la empresa Stratfor, de Texas, las autoridades federales decidieron que la investigación y el juicio se realizaran en el estado de Nueva York. El pretexto fue que el hacker informante del FBI, Sabu, guardó datos obtenidos por Hammond en un servidor en Nueva York. La verdadera razón parece ser que Nueva York es el centro de guerra cibernética más poderoso del gobierno.

The National Lawyers Guild (Asociación Nacional de Abogados) solicitó que la jueza Loretta Preska se excusara en el juicio de Hammond por conflicto de intereses. Los datos de una cuenta de correo electrónico del marido de Preska, Thomas Kavaler, abogado de la firma legal Cahill Gordon & Reindel figuraban entre los datos revelados por Hammond. La jueza se negó a excusarse del caso, y su comportamiento no dejó dudas de la razón: dictó la máxima condena posible contra el joven hacker, además de imponerle severísimas medidas para cuando salga en libertad, tres años de vigilancia, prohibición de usar criptografía o un alias; la policía podrá inspeccionar su computadora, su persona y su hogar sin necesidad de orden judicial. Le prohibió «cualquier contacto con sitios electrónicos u organizaciones de desobediencia civil». Durante el proceso, que duró 20 meses y que Hammond pasó encarcelado en el Metropolitan Correctional Center de Nueva York, la jueza ignoró los documentos probatorios de que el gobierno y la firma de inteligencia Stratfor conspiraron para vincular a grupos opositores, no-violentos como Ocupar Wall Street con Al Qaeda, para así poder enjuiciar a disidentes internos pacifistas acusándolos de «terroristas».
Jeremy Hammond: fuente periodística para medios
de todo el mundo

En vísperas de la sentencia, un grupo de editores y periodistas de medios de diversos países -con una audiencia combinada estimada en 500 millones- le enviaron una carta a la jueza Preska pidiéndole clemencia para el joven activista. En ella dicen que sus medios difundieron la información proporcionada por Jeremy Hammond sobre ilegalidades cometidas tanto por corporaciones como por autoridades gubernamentales en más de 15 países. Afirman que en cientos de artículos -escritos en base a los documentos revelados por Hammond- quedó demostrado el comportamiento corrupto y antiético de una variedad de organizaciones y empresas, como la firma Stratfor y sus clientes. Enfatiza que Jeremy Hammond actuó movido por el afán de transparencia y sin ningún beneficio personal. Luego, menciona que los co-acusados -por las mismas infracciones en Irlanda no serán enjuiciados. Y los enjuiciados en Gran Bretaña recibieron condenas máximas de 16 meses de cárcel. Recalca el compromiso del joven activista Hammond y el valor de sus revelaciones, considerándolo una fuente periodística, que debería estar protegida por los derechos constitucionales de la prensa.

Firman la carta, entre otros, Julian Assange (Editor de WikiLeaks), Pedro Miguel (Editor Internacional de La Jornada), Carlos Enrique Bayo (Director de Público), Aissa García (Directora de Telesur, México), Jean-Marc Mananch (Le Monde), Stefania Maurizi (periodista de L’Espresso), Jamal Ghosn (Editor de Al Akhbar/Inglés), Ernesto Tiffenberg (Editor Ejecutivo de Página 12). (3)

La jueza Preska de la Corte del Distrito Sur de Nueva York desestimó los alegatos en defensa de la libertad de prensa y de la protección de las fuentes periodísticas. Dictaminó una condena de 10 años de cárcel, la máxima posible para alguien que se ha declarado culpable de un cargo de infracción al Acta de Fraude y Abuso (en el uso) de Computadora (CFAA, según sus siglas en inglés) por acceder al sitio de la compañía Stratfor. Al leer la sentencia, Preska desestimó el argumento de la defensa de que Hammond había actuado con fines de justicia social. Para la jueza, Jeremy Hammond quería causar «caos total», usando como prueba palabras empleadas a menudo -no sólo por Hammond sino por muchos otros- en el medio cibernético.

J. Hammond: «¿cuándo responderá el gobierno por los delitos que cometió?»

Breve resumen de la declaración leída por Jeremy Hammond antes de que se anunciara la sentencia que lo condenó a 10 años de cárcel:

» He hackeado sitios gubernamentales y de corporaciones con una clara comprensión de que estaba actuando fuera de la ley y que mis acciones podrían costarme la cárcel. Pero creí que tenía la obligación de usar mis conocimientos para oponerme a la injusticia y exponer la verdad. […] Confrontamos una estructura de poder que no respeta ni siquiera su propio sistema de control, ni qué hablar de los derechos de los ciudadanos ni de la comunidad internacional.

[En referencia a un arresto previo] Fui arrestado por el FBI por hackear el sistema digital de un grupo belicista de derecha, llamado Warrior Protest… Aunque ni una sola tarjeta de crédito del banco de datos de dicho grupo haya sido difundida ni usada por mí ni por nadie, fui sentenciado a dos años de cárcel […] Cuando me liberaron, estaba ansioso por continuar la lucha por una sociedad mejor. Con el tiempo, me sentí frustrado por las limitaciones de la protesta pacífica. […] El gobierno de Obama continuó con las guerras de Irak y Afganistán, incrementó el uso de drones y no cerró la prisión de Guantánamo […]

«Grupos como WikiLeaks y Anonymous… me acercaron al hacktivismo […] en particular, el heroico accionar de Chelsea Manning, quien expuso las atrocidades cometidas por las fuerzas armadas de EE.UU. en Irak y

Afganistán. Corrió un riesgo personal enorme al revelar la información, por creer que el público tiene el derecho de saber. […] Pensé que la mejor manera de demostrar solidaridad era continuar su trabajo de exponer la corrupción y oponerse a ella.

«Me acerqué a Anonymous porque creo en la acción directa, descentralizada y autónoma. Anonymous realizaba acciones de respaldo a las insurgencias de la primavera árabe, contra la censura y en defensa de WikiLeaks. Aporté mis destrezas técnicas y contribuí en la elaboración de ideas y objetivos. Fue una época apasionante: el nacimiento de un movimiento digital de disenso, un momento en que se delinearon significados y alcances del hacktivismo.

«Me sentía muy entusiasmado con el movimiento Ocupar Wall Streety su lucha contra las injusticias del capitalismo y el racismo. Pero en pocos meses, los movimientos Ocupar llegaron a su fin, acosados por las redadas policiales, los arrestos masivos de activistas que fueron expulsados de los parques públicos. La represión de Anonymous y del movimiento Ocupar marcaron el tono para el accionar del grupo Anti-Seguridad en los meses siguientes – la mayoría de nuestros ataques cibernéticos contra la policía fueron en respuesta a los arrestos de camaradas.

«Decidí atacar los sistemas digitales de la policía por el racismo y la desigualdad con que se aplica la ley. Me enfoqué en sitios de productores y distribuidores de equipo policial y militar porque lucran con las armas usadas para imponer los intereses político-económicos de EE.UU. en el extranjero y reprimir a la gente dentro de nuestro país.

«El gobierno celebra mi condena y encarcelamiento deseando que esto sea el punto final de la historia. Asumo la responsabilidad de mis acciones declarándome culpable pero, ¿cuándo responderá el gobierno por los delitos que ha cometido?» (4)

La pregunta de Hammond resuena en Nueva York y en el mundo a pesar de la mordaza que intenta silenciar.

Notas:
1. http://www.huffingtonpost.com/vivienesnik-weisman/jeremyhammond-q-and-a_b_4298969.html
2. http://www.truthdig.com/report/item/feeding_
the_flame_of_revolt_20131117
3. Texto completo en inglés: http://wikileaks.org/IMG/pdf/Hammond_Support_Letter_from_World_Mediapdf
4. Texto completo en inglés: http://www.sparrowmedia.net/2013/11/jeremy-hammond-sentence/

Gabo y la masacre de las bananeras

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La “Masacre de las bananeras” y García Márquez
por Fabricio Lombardo

Este diciembre se cumplen 85 años de la “Masacre de las Bananeras”. Aquella vez el ejército colombiano, a pedido de la United Fruit Company, disparó a mansalva contra una concentración de campesinos. La represión dejó centenares de muertos, pero nunca sabremos realmente cuántos; los asesinos tienen esa extraña manía de desconocer la cantidad exacta de víctimas, sobre todo cuando son pobres o comunistas.

García Márquez tenía apenas un año cuando ocurrió aquella locura y vivía a unos pocos kilómetros de allí. Para entonces, liberales y conservadores se venían dando bala desde hacía casi un siglo, y la última contienda entre esas facciones –la “Guerra de los mil días”– había sido la más cruenta de todas. Dicen, por ejemplo, que batallas como la de Palonegro y Peralonso, fueron de una magnitud incluso superior a la de los combates librados por Bolívar y Sucre durante la independencia. Es extraño, pero en esa tierra tropical, donde uno puede sentirse colmado por la amabilidad de su gente bella y alegre, se gestó la locura bélica más extensa de Nuestramérica.

Sin embargo, para nuestros pueblos, el punto no es la magnitud de la violencia. En ella, García Márquez puede ser particularmente colombiano. Pero es en el olvido, o más bien, en esa curiosa amnesia que se halla inmersa en nuestra historia tanto como el castellano en nuestra oralidad, donde el realismo mágico se vuelve un fenómeno particularmente latinoamericano. ¿Qué es un Buendía colombiano sino un González chileno, un Hernández mexicano o un Silva brasilero? ¿Qué es, sino un Juan Pérez argentino durante la última dictadura militar?

Uno de los Buendía, José Arcadio Segundo, estuvo en la “Masacre de las Bananeras”. Es más: fue uno de sus dirigentes. Pero nunca creyó que el ejército dispararía a matar en aquella estación colmada no sólo de campesinos, sino también de mujeres y niños, porque esas cosas se supone que no pasan en la vida real. Sin embargo, el ejército disparó.

Las víctimas fueron barridas esa misma tarde y cargadas en los furgones del tren. José Arcadio Segundo se despertó dentro de uno de ellos, ensangrentado y rodeado de muertos. Ya era de noche y el hedor era insoportable, pero él se la rebuscó para encontrar la puerta y lanzarse con el tren en marcha. Sabía que caminando en dirección contraria llegaría nuevamente a Macondo. Una lluvia copiosa e infinita lo empapó pero al cabo de unas horas el amanecer le permitió divisar los primeros ranchitos; una mujer reconoció su estirpe, lo auxilió y le sirvió café, en silencio.

– Debían ser como tres mil –murmuró.
– ¿Qué?
– Los muertos –aclaró él–. Debían ser todos los que estaban en la estación.
La mujer lo midió con una mirada de lástima. “Aquí no ha habido muertos –dijo–. Desde los tiempos de su tío, el coronel, no ha pasado nada en Macondo”.

Una tras otra, las personas a las que José Arcadio Segundo preguntó por la masacre, le dijeron lo mismo: en Macondo no ha habido muertos. La versión se repitió y se machacó por todos los medios posibles, hasta que finalmente acabó imponiéndose como una realidad. Los militares mantuvieron la ley marcial y continuaron la persecución de militantes y sindicalistas so pretexto de evitar nuevas manifestaciones; la empresa bananera retomó la producción y los trabajadores volvieron al trabajo.

José Arcadio Segundo se encerró durante seis meses en una de las habitaciones de la casa y nunca más regresó a la militancia política. Su familia acabó olvidándolo y, hasta el día de hoy, en Macondo, nadie sabe absolutamente nada de la “Masacre de las bananeras”. Nosotros no corremos la misma suerte porque García Márquez nos la cuenta en Cien años de soledad, salvándonos de esa irrealidad pacata e insípida a la que arriban, tarde o temprano, los pueblos amnésicos.

“Eran más de tres mil”, fue lo primero que dijo José Arcadio Segundo cuando logró escapar del exilió en su habitación. “Ahora estoy seguro que eran todos los que estaban en la estación”.

Cortázar: letras a través de viajes

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cortazar con retoque blog
Mariano Lazcano
Por Germán Batalla

Cortázar nace un 26 de agosto en Ixelles, uno de los diecinueve municipios de Bruselas, capital de Bélgica. Esta particularidad no impide que sea definido como uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana. Habiendo nacido en Bélgica, es argentino de por vida y francés por adopción.

Nace en el inicio de la Primera Guerra Mundial. Los primeros años de su vida reside en Suiza y Barcelona, y desde los cuatro años la familia vuelve a Argentina. Pasa toda su niñez en el sur de la provincia de Buenos Aires, en la mismísima casa de Los Venenos y Deshoras, en el barrio de Banfield.

Estudia en la Capital Federal, se recibe de maestro, se muda a Chivilcoy durante cinco años y luego a Mendoza para dar clases de literatura francesa en la universidad de Cuyo. En el ´46, al llegar a su primera presidencia Juan Domingo Perón, renuncia y vuelve a Buenos Aires. Se recibe de traductor de francés e inglés. Se dedica de lleno a la escritura. En 1951, el mismo año que escribe Bestiario, se va de la Argentina, vive el resto de sus días entre Francia y los viajes intermitentes por el resto de Europa y Latinoamérica.

CORTÁZAR EN TREN

Acercarse a la obra de Cortázar es fácil, casi una obligación literaria. Mantenerse en ella y excavar en lo profundo de sus esquemas requieren otra predisposición del lector, una curiosidad permanente por el repaso de cada creación.

El trayecto importa realmente poco, lo importante es el medio de transporte. Viajar en ese tren es el marco y lo imprescindible, la compañía. Cortázar es un viajero impertinente: sus cuentos y novelas lo saben.

Comienzo por encontrar un cuento de Cortázar en una selección de Roberto Ferro, junto a otros de Borges, Rulfo, Onetti y García Márquez. Para un adolescente que no lee más de lo que lo obligan en la escuela, elegir un libro no parece cosa menor. Ese cuento iniciático, que al parecer pocos adeptos a Cortázar conocen, es «Diario para un cuento», el último texto del último libro de cuentos editado por el autor. Publicado durante 1982 en Deshoras, es un relato final, nostálgico, con el autor en primera persona, intentando una ficción que no aparece.

EMPEZAR POR EL FINAL TIENE ESE GUSTO PARTICULAR

Los cuentos en su bibliografía tienen el poder de reemplazar el sabor de la espera. Ya no es lo importante la unión entre los extremos del camino, sino el tiempo, ese intermedio entre la fantasía de Alina Reyes en «Lejana» y la incertidumbre en el destino de las mancuspias en «Cefalea».

Pero no solo las esperas mutan su esencia con la lectura: el tiempo transcurrido se convierte en lo más interesante del relato vivido. Cuentos como «Circe», «Final de juego», «Las armas secretas» o «Las babas del Diablo» prometen finales estremecedoramente impredecibles luego de haber leído «Carta a una señorita en París».

Bestiario es el primer libro de cuentos. Y el más recordado y leído. Allí se encuentra «Casa Tomada», quizás la piedra fundamental en su obra, vista desde afuera. Y es el relato que resume, además, la incomodidad en la incertidumbre de la lectura, vista desde adentro.

Los tramos diarios de media hora encajan a la perfección para esa selección de cuentos. Parecen creados pensando en los micro-viajes que abundan en el desplazamiento diario de cualquiera de nosotros, recorriendo ciudades y aledaños, entre jornadas laborales, paseos y estudios.

Aunque siempre existen las sorpresas.

Cuando me encuentro con «El perseguidor», cuento que es parte del libro Las Armas Secretas, descubro que queda a medio camino de ser novela. Y podría convertirse en uno de los ejes en la transición literaria de Cortázar. «El perseguidor», relata en tono de homenaje las tragedias personales encerradas en el genio musical de Charlie Parker.

O cuando me cruzo, luego de leer «El móvil», en la segunda parte de Final de Juego a «Torito», cuento largo con esquema similar a «El perseguidor», dedicado a Justo Suárez, el “Torito” de Mataderos.

En ambos, la lectura de la ficción biográfica cumple una doble función: nos lleva por el camino de la realidad ampliada e incentiva el descubrimiento de personajes a los que Cortázar admira profundamente.

Los lectores acompañamos a los escritores en el desarrollo de su obra. Y ellos nos definen y determinan las formas y momentos de lecturas. A partir de Los premios ya no es posible leer a Cortázar en el tren. La extensión, pero sobre todo la complejidad en la profundidad, nos obligan a momentos de atención en la quietud.

Y entonces paso del tan mentado realismo mágico de «Continuidad de los parques» al surrealismo incipiente de Divertimento, publicado tardíamente en 1986, dos años después de su muerte. Paso del movimiento en el transporte, a los momentos de lectura obligada; paso del existencialismo de «Una flor amarilla» a la insoportable densidad en el clima de El examen, novela publicada en 1986.

CORTÁZAR Y SU CLIMA DE ÉPOCA

Escribe El Examen hacia fines de la década del cuarenta. Esta novela fue rechazada por varias editoriales a las que el autor la acercó, no por falta de interés, sino porque para esa época era bien sabido que Cortázar era un ferviente antiperonista. Si se hubiera publicado en tiempo y forma, la sorpresa frente al cambio radical en la mirada del autor frente a su realidad sería aún más sorprendente.

En El Examen se desdoblan todas las sensaciones frente al clima de época en nuestro país. El autor no puede escapar de su extracción social, a su lugar privilegiado en la comunidad oligarca e intelectual; ve con malos ojos la acumulación de poder en un régimen con marcados rasgos de autoritarismo y lo emparenta con la decadencia cultural reinante. Reniega de la horda inmigrante, que desde las provincias sale a la luz en plazas y calles. Pero no se queda allí: acusa a sus colegas y compañeros de clase por la mediocridad de una sociedad cada vez más gris. Desde la ficción, pone en la voz de un grupo de estudiantes su desprecio a la realidad de la academia y de la política nacional.

Allí donde el prejuicio de clase reina, se esconde la imposibilidad de identificar, en ese proceso que comienza, la semilla del avance y la conquista de múltiples derechos que vienen siendo negados a amplios sectores del proletariado. Su concepción del mundo latinoamericano dista mucho de ser la que encarnará, casi una década y media después de su autoexilio en París.

¿Y RAYUELA?

Tengo debilidad por los números mal llamados redondos, desde tiempos inmemoriales, los múltiplos de cinco y de diez sobre todo. Miren sus manos y pies y encontrarán la razón. El 28 de junio de 1963 se publica por primera vez Rayuela. Hace exactamente 50 años. Me hago cargo de la contradicción. El orden en la numeración decimal y su respeto son elementos de los cuales Cortázar nunca se valió y trató de desnaturalizar permanentemente. Pero esta contradicción no me molesta, porque luego del capítulo 50, sabemos que sigue el 119.

Y Rayuela, tal como su composición propone e impone, modifica el orden en el paseo literario con Cortázar. Para muchos, es la puerta de entrada a la obra, para otros el viaje interminable. Lo cierto es que es un punto de llegada y otro de partida en su experimentación y búsqueda. Imposible entender su función literaria sin ponerla en conversación con las demás novelas, previas y posteriores.

No aporto aquí análisis más certeros y profundos que los ya realizados, tanto en pequeños ensayos como el que Liliana Heker publicó en la revista El escarabajo de Oro (número 20, octubre de 1963) o trabajos más profundos y completos como el libro “Julio Cortázar: mundos y modos” de Saúl Yurkievich. Recomendamos que salgan a su encuentro.

Pero sí digo que allí donde el edificio de la literatura ve el paradigma que revoluciona la novela latinoamericana, también debería ver el germen que revoluciona la realidad y comienza a transformar la visión de Cortázar hacia ella. Al igual que en El Examen, se ensaya la premonición de los cambios culturales por venir, se desarma la realidad y se construye el único rompecabezas en que las piezas pueden encajar de cualquier manera posible, manteniendo la figura intacta.

Tendrían que pasar más de diez años de cuentos y novelas, de paseos por Europa, para que la invitación a participar como jurado en Cuba, a cuatro años de la revolución, despeine definitivamente a Julio Cortázar y lo obligue a reconocer su propia inutilidad política. La conciencia no posee reverso.

“La Revolución cubana […] me mostró de una manera cruel y que me dolió mucho el gran vacío político que había en mí, mi inutilidad política […] los temas políticos se fueron metiendo en mi literatura(Julio Cortázar y Omar Prego Gadea“La fascinación de las palabras” Barcelona. Ed. Muchnik, 1984)

Puedo discutir esa idea, y su afirmación. Toda su obra tiene guiños políticos, pero a partir de aquí, ya no hace falta disimular. La referencia debe ser explícita.

Así es que paso de la paradoja abandonada de la quietud en la profundidad, a la inquietud por la política y la realidad de nuestro tiempo. No resulta casual que, pasando la mitad de la década del 60, se encuentren todas las obras que, comúnmente, son categorizadas dentro del rubro “otros” o “misceláneas”; ni poesía, ni cuento, ni novela, ni epístolas: “otros”.

Nicaragua tan violentamente dulce, construido casi como diario de viaje por ese país, y el comic Fantomas contra los vampiros multinacionales, se destacan por su contenido político ideológico, poco frecuentado en obras anteriores.

La crítica literaria ve con malos ojos el paso del Cortázar prolijo, con sus grandes anteojos y su residencia parisina, al Cortázar barbudo, inquietante y contestatario, amigo a la distancia de Salvador Allende y Humberto Padilla, solidario con los familiares de los presos políticos en nuestro país, en el peor de los momentos para nuestra sociedad.

Y aquí se detiene la marcha, cuando uno deja de leer y se preocupa por otras cosas.

Cada vez que cruzo una librería, o una casa de usados o cualquier feria que tenga venta de libros, pregunto: “¿Tenés primeras ediciones de libros de Cortázar?” Porque ya la lectura se ha convertido en obsesión por las reliquias.

Una tarde de febrero, en Villa Gessel, el ex combatiente de Malvinas que vende libros en la feria me pregunta por qué busco primeras ediciones: aún no encuentro la respuesta.

Le muestro una primera edición de Nicaragua tan violentamente dulce que encontré en Parque Rivadavia y que pagué más del costo pero menos de lo que vale. Le gusta. Me dice: “Tengo esto, llevalo”, y me regala Libro de Manuel. “Nadie lo compra, aprovechalo”, remata. Ese libro que a nadie le gusta, a la oligarquía literaria porque “habla de la subversión” y a la izquierda “porque demoniza a las organizaciones guerrilleras”. A los literatos porque es un collage más que una novela y a los militantes porque desliza (siendo suave) la teoría de los dos demonios antes que la CONADEP.

Julio y CarolPero lamentablemente, todos los viajes finalizan. Cortázar, junto al amor en su vida, Carol Dunlop, se propone eternizar los paseos; allí donde los paisajes son desterrados, crear el camino interminable. La muerte los separa y los une para siempre. Los Autonautas de la Cosmopista es la condensación de dos vidas llevando de paseo al miedo, tratar de soportar los momentos apelando a la movilidad y aprovechar las paradas para los encuentros y las últimas aventuras. Lo fantástico es ahora lo real, ambos con enfermedades terminales, pero conocidas solo por el otro. Carol sabe que Julio va a morir pronto; y Julio, que morirá con ella.

Un año después de ese viaje entre París y Marsella, recorriendo una autopista y sus estacionamientos públicos, Carol Dunlop muere. Y él, sin ella, como la mujer que mira ese cuadro en Final de Etapa en la silla y su museo, se sumerge en su cigarrillo.

A partir de ese día Julio está muerto. Pero sigue escribiendo.

Entre autos y autopistas y la muerte

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Por Cristina de la Plaza

¿Por qué habrán sido tan surcadas las autopistas de su vida por Cortázar? Sin duda ellas son sinónimos de “camino”, de “ida y vuelta”, de la seguridad de poder “irse” pero también de poder “volver”.

Alguna vez recorrió una de ellas con su mujer, a la que tanto amó y a quien perdió apenas muy poco tiempo antes de morir él.

Había sido una idea loca y hermosa que planearan los dos y que la llevaron a cabo cuando ambos tenían, dentro de sí, la semilla de la muerte. Cuando Carol, la Osita, se fue por la autopista que no tiene regreso, Julio Cortázar armó el libro como lo habían concebido; las palabras con que lo cerró fueron –no le cabía la menor duda– las mismas que ella hubiera escrito si las cosas se hubieran dado al revés.

Cortázar sabía mucho acerca de partidas sin regresos. Se había ido de Argentina en los principios de la década del ’50, cuando apenas su nombre empezaba a ser conocido, cuando “Casa tomada” era la primera obra que se conocía “vagamente” de él, después de un concurso  importante.

En realidad, los vaivenes de la política lo “habían ido” y sobrevivió al alejamiento durante casi treinta y cinco años.

Murió en París en 1984, exactamente el 12 de febrero. El 26 de agosto de ese año hubiera cumplido setenta años. Setenta años que no se le notaban en esa cara eternamente joven, en su físico alto, desgarbado, en esa aureola de juventud que lo acompañó toda su vida.

Volvió a Argentina a finales de 1983. Tal vez,  uno de sus más grandes anhelos era darle la bienvenida a la democracia que llegaría al poder el 10 de diciembre. Muchas cosas que nunca fueron explicadas hicieron que el nuevo aire de libertad que se respiraba en el país no le llegara. El mundo de la política no le hizo un lugar al gran escritor: nadie lo recibió, nadie concertó una cita con él (y, sin embargo, el mundo entero se lo hubiera disputado. Todo el mundo veía en Cortázar a uno de los más grandes escritores del siglo… el autor de Rayuela –la novela que había revolucionado la historia del género y que había sido uno de los grandes momentos de la literatura  hispanoamericana, junto a “Cien años de soledad”, “Sobre héroes y tumbas”, “Adán Buenosayres”, “Pedro Páramo”, tantas otras…)

Nadie sabía que se estaba muriendo… Pero… ¿qué importancia tenía esto? Allí estaba Julio Cortázar, de visita a la democracia argentina, caminando por última vez sus calles y mirándoles las caras a sus gentes queridas. A sus cronopios… Pero no.

Tiempo atrás él había escrito “El futuro”, un poema dedicado a Carol, a su futuro sin ella.

Y algunos de sus fragmentos podrían perfectamente pensarse para su persona, para ese futuro chiquito de apenas dos meses que le quedaban, cuando se despidió de Buenos Aires para siempre, aunque nadie más que él lo supiera, salvo aquel a quien haya querido decírselo.

Pudimos conocer esa poesía diez años después de su muerte, en 1994, al publicarse el libro Salvo el crepúsculo, su antología poética, la que, por su propia decisión, sólo podía publicarse cuando transcurriera ese tiempo.

El   futuro

Y sé muy bien que no estarás.

No estarás en la calle,
en el murmullo que brota de noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia
los completos de los subtes,
ni en los libros prestados
ni en el hasta mañana.

No estarás en mis sueños,
en el destino original
de mis palabras,

ni en una cifra telefónica estarás
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré amor mío,
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que no vendrás,
y diré las palabras que se dicen
y comeré las cosas que se comen
y soñaré las cosas que se sueñan
y sé muy bien que no estarás,
ni aquí adentro, la cárcel
donde aún te retengo,
ni allí fuera, este río de calles
y de puentes.
No estarás para nada,
no serás ni recuerdo,
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente
trata de acordarse de ti.

Cortázar se fue por la autopista de la muerte y nos dejó sus huellas: todo lo que escribió. La otra autopista, la “del Sur”, la que inspiró el título de estas notas llenará este espacio en blanco que dejo, para retomarlo alguna vez. Tal vez puedan moverse los autos, para dejarme pasar entre ellos.

(Nota Nº 9  de «Autopista a Cortázar»)

cortazardelaplaza

Modesto Guerrero: Un hereje en la revolución

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Periodista y escritor militante, es consultado por TN y Radio Mitre porque “nadie conoce Venezuela mejor que él”. Su biografía de Chávez (“un libro caro y pesado”) vendió más de 17.000 ejemplares. Crítico de la derecha y autocrítico de izquierda, conversamos con Modesto Guerrero, uno de los intelectuales comprometidos más lúcidos de la Revolución Bolivariana.
Por Fabricio Lombardo

A Modesto Guerrero le encanta hablar de política, intercambiar, debatir. Es un militante visceral, profundo. Discute con todos, por izquierda y por derecha, y a su vez, es una referencia obligada para todos aquellos a quienes discute. Fue diputado, obrero y fundador del PSUV en Argentina. Militó con Maduro en Caracas y escribió libros de una calidad inobjetable. Su biografía de Chávez contiene más de 600 fuentes que avalan la honestidad de su trabajo intelectual. Pero también ha escrito sobre el problema de la tierra y el petróleo en Venezuela, el desarrollo del MERCOSUR y un sinfín de artículos políticos y sociales de interés latinoamericano.

Venezuela, al contrario de Colombia y otros países latinoamericanos, ha sido, un país de gobernantes fuertes que lograron imponer proyectos políticos estables en períodos de gobiernos muy extensos. ¿Cómo explica eso?

Sé del hecho, pero no lo había pensado de forma comparada. Quizás tenga que ver con que la formación del estado venezolano fue más tardía que la del colombiano. Al ser más tardío dependió más de guerras civiles, de caudillos y de la fuerza militar. De quién tuviera más tiros. Este es un primer elemento general. El otro elemento diferenciador es que en Venezuela, a diferencia de Colombia, desde 1860-1870 desaparecieron las guerras civiles.

También desapareció el conservadurismo en esos años.

Sí, es correcto. Desapareció también el conservadurismo como corriente. En Colombia las guerras civiles y el conservadurismo se prolongaron hasta mediados del siglo XX. Allí se resolvió la construcción del estado con guerras civiles y matanzas permanentes. En Venezuela, por el contrario, el estado se construyó a través de la fuerza política militar.

En este sentido, ¿qué función cumplió el petróleo?

Fue central. La economía petrolera fue muy temprana. Y esta economía es monoproductora, concentrada en el estado, porque es territorial. Al estar en el subsuelo y haber un estado-nación arriba, necesariamente tiene que existir un control. Democrático o no, pero tiene que existir un control. Tiene que haber una mediación entre el requerimiento imperial y el producto; esa mediación fue el estado. El estado-nación venezolano se conformó sobre un chorro de petróleo que tuvo un jefe militar arriba.

¿Podría haber sido de otra manera?

Podría, pero no había condiciones, no había fuerzas sociales. El Partido Comunista era muy débil, nació stalinista. La clase obrera era incipiente, la clase media era pequeñísima. Era una sociedad muy flaca… poco estructurada. La desgracia del chavismo es que heredó todo eso.

¿Qué importancia tuvieron Rómulo Betancourt y los sucesos de los cuarenta en Venezuela?

Betancourt es un personaje clave en la historia de Venezuela. Uno llama a Chávez “el líder”, pero antes de él estuvo Rómulo Betancourt. Rómulo se formó en el marxismo de los treinta. Leyó y fichó El Capital. Era de la corriente APRA, anti-PC, por eso fue simpatizante de Trotsky. Era un militante de la izquierda venezolana. Durante su exilio, fundó ORVE (Organización Revolucionaria de Venezolanos) en Costa Rica. Rómulo era un plebeyo, un indoamericano antiimperialista. Y se modificó alrededor de 1945, cuando lideró un golpe de estado civil.

Un golpe muy extraño, por otra parte.

Si, es un golpe cívico-militar, y de izquierda. Siempre hubo un toque militar de izquierda en Venezuela. Guatemala también tuvo eso, y Brasil, allá por los años treinta. Pero no existió en otra parte de América Latina. Rómulo fue la figura central del golpe, apoyado por sectores militares amigos de él, como el de Pérez Jiménez.

¿También estaba entre ellos Delgado Chalbaud?

Sí. Chalbaud, que era un brillante intelectual militar, a quien mandó matar Pérez Jiménez para quitarlo del medio. Chalbaud era un militar corporativo, es cierto, pero tenía cabeza para pensar el estado más allá de eso, lo cual era un problema para Jiménez.

¿Por qué se da el militarismo de izquierda en Venezuela?

Se da en países atrasados, donde las grandes crisis sociales penetran el cuerpo armado. Mientras menos cerrada sea la corporación armada más fácil impacta la crisis sobre determinadas personas. Por eso en Chile no impacta, por más crisis que haya. En Brasil tampoco, salvo en las policías de los estados, que ahora están muy impactadas por las milicias de autodefensa contra los “malandros”. En Argentina, tampoco. En Venezuela, en cambio, las fuerzas armadas siempre fueron débiles. Nacieron débiles. Entonces son más permeables desde lo social.

¿Encuentra similitudes entre Perón y Pérez Jiménez?

Si, claro. Los dos fueron nacionalistas, hasta que dejaron de serlo. Los militares no permitieron a Perón que completara su ciclo de desnacionalización, desde el 52 en adelante. Pérez Jiménez fue nacionalista, al revés que Perón, en la segunda fase. Mantuvo el fifty-fifty y construyó más infraestructura que cualquier gobierno, incluido el de Chávez. Pero terminó absolutamente pro-yanki. La estructura económica no necesitaba ser defendida, como hizo Perón en Argentina. ¡Qué vas a defender el petróleo! Por eso Jiménez se vendió más rápido. Perón tenía que defender una estructura de producción; Jiménez una estructura de dinero, un grifo de dinero. Eso se negocia más rápido…  Jiménez no tenía una burguesía para negociar con el imperialismo, y terminó siendo un pro-yanki completo.

¿Qué fue el “Pacto de Punto Fijo” y cómo afectó al gobierno de la revolución bolivariana?

El Pacto de Punto Fijo fue el acuerdo de tres instituciones que se repartieron el gobierno, a partir de una democracia bipartidista, durante cuarenta años (de 1960 a 2000, básicamente): Acción Democrática (partido socialdemócrata de derecha en ese momento), COPEI (que era socialcristiano) y URD, (que era nacionalista radical, con Villalba a la cabeza, un líder impresionante. Un líder tribuno más importante que Rómulo Betancourt, aunque nunca gobernó). En los sesenta esos tres partidos armaron el Pacto de Punto Fijo para asegurar la relación con las fuerzas armadas, la relación con Estados Unidos y, sobre todo, para desmontar el proceso revolucionario 1958, que para el 62 todavía tenía sus efectos, aunque ya en decadencia. Un proceso en el que, por otra parte, la izquierda actuó muy equivocadamente, volcándose a la guerrilla – cuando en ese momento la izquierda era de masas en Venezuela–, encandilada por las luces de la revolución cubana. En buena medida la izquierda en ese momento histórico ‘fue funcional’, como dicen acá, a los proyectos de la derecha. Dirigentes honestos del PC  y el MIR de entonces hoy en día lo reconocen. Dicen: “Coño, si tuvimos todo en la mano ¿qué pasó? ¿Qué hicimos mal que no pudimos transformar el poder social que teníamos en poder político?”. Bueno, los errores se pagan caros. El chavismo es la resultante de esto; es la reacción histórica que busca superar este pacto.

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¿Qué tipo de partido es el PSUV?

Coño… para que se entienda aquí: es la mezcla maloliente del PJ con el PC y con el viejo PS. Algo bueno hay allí, porque hay gente buena, pero no son los que determinan nada. Y las masas buenas están ahí, votan por el partido. El PSUV es el partido que hay que votar, pero es una suerte de PT más corrupto, porque hay más plata para menos gente. Sin embargo fue correcto fundar el PSUV en Venezuela. Haber fundado ese partido, que se llame socialista, fue correcto. Un gran acierto de Chávez, pero nació, como todo, muy contradictorio. Nació asambleario: ¡hubo congresos de 6.000 personas, discutiendo, debatiendo y votando! Un año y medio de debate en los organismos, en las calles. ¡De-ba-te!… Y terminó jerarquizado en un grupo de 12 jefes y jefas, en el que había algunos de primera calidad de izquierda, entre ellos Vaneza Davis y el general Müller, que fue el que inventó la definición más exacta para el PSUV; dijo: “es un nido de alacranes”. Él era el presidente del PSUV; si alguien conocía el partido, ése era él. Se lo dijo a Chávez, y se fue. Y cuatro años después murió de tristeza. El PSUV es eso, pero es el sello al que hay que votar.

Usted fundó el PSUV en Argentina ¿cómo fue esa experiencia?

Yo lo fundé acá, pero como no lo aceptaron allá… los mandé a la mierda. No lo había hecho por poder. Yo he podido luchar, pero no lo quise hacer. No fundé el PSUV por poder. Lo hice porque era correcto. Mira, yo estoy acá desde el 93. Hasta hace dos años iba tres veces por año a Venezuela, tenía una relación orgánica permanente con el PSUV y con los movimientos. En 2006 se había analizado y debatido la fundación del PSUV en Buenos Aires, pero había un problema: el partido era nacional. Chávez, que era muy internacionalista, había fundado un partido nacional. Una contradicción de comprensión. En Venezuela ya estaban enterados del asunto y eso había sido un poco escandalete: ¡¿cómo Modesto fundó el partido en Buenos Aires?! La prensa le había dado cierta importancia. Clarín y Perfil, sobre todo. El embajador me apoyó, la embajada de hecho financió el local del PSUV durante un año, que funcionó en el hotel Bauen. Yo hice un informe que el embajador me pidió para que lo evaluara el presidente, y cuando Chávez lo vio, dijo: “¿Y esto pa’ qué?” Eso fue en diciembre de 2007. Y fíjense la contradicción de un personaje tan hermosamente contradictorio como Chávez: En febrero de 2008, tres meses después, propuso la fundación de la Quinta Internacional. ¡¿Con cuál Chávez te quedas, hermano?!

Qué extraño… ¿A qué piensa usted que respondieron una y otra decisión?

Es que Chávez era así, era un empírico. No era un hombre formado teóricamente. Era un gigantesco avezado lector, pero no tenía una cabeza formada teóricamente en sistemas. No tenía un programa histórico en la cabeza, no podía comprender de primera mano lo que un marxista, un anarquista o alguna otra corriente, tipo Perry Anderson, puede comprender. Chávez no. Era un intuitivo que avanzaba por aproximaciones sucesivas a la pared. Se daba golpes en la pared y avanzaba. ¿Qué es lo importante, lo sustantivo? Que avanzaba. Por eso reivindicamos a Chávez. No se cagaba ante la prueba. No retrocedía como hicieron Árbenz, Velasco Alvarado, Perón, Vargas, Allende y otros más. Ellos se cagaron ante la prueba de la historia, y retrocedieron. Por eso algunos fueron muy autoritarios, porque en vez de avanzar con las masas se tuvieron que apoyar en el recurso estatal militar. Chávez, un bicho raro de la política, al no haber sido formado como hombre de estado antes de ser presidente, era insurreccional hasta en su propia cabeza.

Era jodido, era duro. Pero era honesto, y reflexionaba y cambiaba. ¡Yo quiero ver líderes así, que sean capaces de cambiar su propia cabeza!

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Fotos: Agustina Maggiotto

Como el viraje de su llamado a la construcción del estado comunal.

Claro, ése es un llamado desesperado ante la muerte. Chávez dijo “Estado comunal o nada”… ¡eso es más radical que Lenin! ¡Mira qué herejía te estoy diciendo! Lenin no decía “Soviet o nada”, porque él apostaba a otras formas, a pactos con los partidos de izquierda, a los comités de fábrica. Chávez no: “Poder comunal o nada”… ¡coño! Era un loco. Ese llamado ocurrió porque Chávez se dio cuenta tarde, muy tarde, que el estado que gobernaba no servía para un carajo. Que las conquistas sociales no servían para un carajo. O no, mejor dicho: que las conquistas sociales se irán y morirán si no hay un estado nuevo. Pero ¿cuándo llega él a esta conclusión? tarde, a final del 2012. Se estaba muriendo. ¿Y ahora quién va a conducir esa vaina? ¿Maduro? ¡Ojalá! Yo lo deseo. Pero no sé…

¿Qué es el “gobierno de calle” que impulsa Maduro?

Es una técnica para sacar a los ministros, al gabinete y al presidente, del palacio de Miraflores y llevarlos al barrio. Entonces, una vez a la semana, o dos, van al barrio Guarataro del oeste de Caracas, un barrio pobre, chavista, organizado, con mucho movimiento. Y ahí trabajan. Se reúnen, escuchan, deliberan. Es un buen intento, hay que saludarlo. Es un buen intento para desburocratizar el aparato de estado y para comunalizarlo. El problema es que también llega tarde. Si eso mismo se hubiera hecho diez años atrás, Venezuela sería indestructible. ¡La gente te agarra y no te suelta más!

En relación con la tardanza de ciertas medidas, de hecho Maduro ha advertido sobre divisiones en el PSUV.

Sí, él ha sido muy honesto en muchos temas. Es un tipo que a mí me cae muy bien, militó conmigo cuando era menor (es ocho años menor que yo). Era uno de los militantes más tímidos. Es un tipo muy simpático, muy bueno, muy honesto y luchador. Tiene méritos y es capaz de asumir desafíos. El problema de Maduro, que él no entiende, es que administra una estructura de poder ya dañada, maldita por la historia. Él no lo entiende, y eso es materialismo básico. Es una cuestión de análisis. Si la economía, el estado y la gestión andan mal, y la gente se te está yendo, entonces quiere decir que algo estás haciendo mal. Porque el enemigo no cambia; tú eres la variable de la historia que puede alterar el cuadro de la dominación.

La lucha contra la corrupción es otro de los temas sobre los que ha puesto énfasis el actual presidente.

Sí, está luchando contra la corrupción. Ese es un mérito de él, por eso tiene buena imagen. Dos encuestadoras le dan 62% de imagen positiva. Eso ocurre porque ha hecho dos cosas que Chávez no se atrevió. Primero: combatir la corrupción con actos. Chávez la combatía con palabras en la mayoría de los casos; era más corporativo. Y segundo: Maduro se animó a poner al ejército bien armado en los focos de mayor violencia de los “malandros” armados de Caracas y Maracaibo. Y en eso hay más mérito en Maduro que en Chávez, cosa que dije para la televisión venezolana y rusa, y en ambas lo cortaron, porque es herético decir que algo es mejor que Chávez.

¿Qué opina de las expropiaciones militarizadas de las empresas?

Las fábricas administradas por militares están en orden, pero mal administradas. Manpa, la fábrica de papel higiénico y otros papeles, fue tomada por los militares. Eso está mal, pero está bien. Porque está bien sacársela al capitalista, pero está mal porque el método antidemocrático no se legitima en la cabeza de los obreros para que produzcan mejor. El obrero, como todo bicho vivo, se siente feliz para trabajar si tiene incentivo. Y el primer incentivo es la libertad. Si eso no lo tiene desde el principio va a producir por régimen, por disciplina, como los soviéticos, que cuando pudieron, rompieron la disciplina. ¿Y qué hacían?: trampa. Ponían zapatos de una talla con zapatos de otra talla. El método en política es fundamental, porque amplias la democracia. Si la fábrica la dirigen los trabajadores se invierte la lógica de la dominación capitalista.

¿Cómo analiza las elecciones del próximo 8 de diciembre?

Mira, por los datos que tengo hay dos opciones iguales, lo cual es grave para el análisis. No sirve demasiado que los datos te den el mismo resultado siendo opuestos. Yo consulto chavistas de base; todos me dicen que el chavismo va a ganar. Y son chavistas críticos; no son funcionarios ni burócratas. Que va a ganar con poco, pero va a ganar. Para comprender esto hay que combinar los errores que viene cometiendo el chavismo con una derecha que en Venezuela es muy perra, poco seria, poco inteligente. Capriles es un pobre loco, Massa es un genio al lado de Capriles.

¿Usted nota una diferencia sustancial entre la derecha argentina y la venezolana?

Aquélla está más gangrenada. La burguesía venezolana es muy decadente y produce políticos muy decadentes. Es una burguesía muy frágil, muy débil y monoproductora. No tiene cabeza, no tiene proyecto. El único proyecto es salir del chavismo. La de aquí sí que tiene proyecto. Es una mentira del kirchnerismo decir que la derecha no tiene proyecto. Hay un sector al que le da lo mismo, y si pudiera volver a la dictadura, volvería. Pero hay otro sector que no. Aquí la gran burguesía todavía tiene proyecto, es diferente nada más. Y si no ¿de dónde salen Redrado y Prat Gay? Eso en Venezuela no existe. Ni en la oposición ni en el chavismo.

¿Cómo pensar el futuro de la revolución bolivariana con esta burguesía?

Los burguesitos nuevos criados con el chavismo, la boliburguesía, da tristeza. Son más nuevos que burgueses, y corruptos. Son pequeños empresarios que están llenándose de plata gracias a los contratos con el estado. Eso no es burguesía, o es la forma más lumpen de la burguesía. Por eso cuando uno piensa el chavismo a futuro, no le queda otra: la salida es el Estado Comunal. La ausencia de una estructura fuerte explica la necesidad del Estado Comunal. Si yo fuera peronista, mi análisis llegaría hasta el siguiente razonamiento: “el chavismo tiene que construir una burguesía ordenada y productora”. Lo que yo postulo, apoyándome en Chávez, es que el Estado Comunal es el sujeto histórico sucedáneo que debe ocupar el lugar de la burguesía lumpen o inexistente.

¿Cree que Maduro va a encaminar ese proyecto?

Es una de las opciones. Pero no se puede saber. Él es muy débil como gobernante. Al ser muy débil responde a las masas y a la memoria del presidente. En este momento, a seis meses de la muerte de Chávez, es muy jodido. Chávez debe ser como un pájaro carpintero para Maduro, esa vaina no lo debe dejar dormir: “¡Estado Comunal, Estado Comunal!”. Porque le dijo: “te encargo el Estado Comunal como mi vida misma, Nicolás”. Le estaba diciendo: “me muero, y quiero que se complete lo que yo no fui capaz de hacer”.

¿Cuáles son las limitaciones que podría encontrar Maduro en ese proceso?

La mayoría de los militares no quieren el Estado Comunal ni el control obrero, y ellos manejan el 60% de las empresas estatales venezolanas. Maduro está entre el poder de los militares, el del PSUV y el de las masas. Yo no quisiera estar en ese lugar en este momento. Con tres punto de diferencia en los votos… es muy poco. Por eso me alegra que algunas encuestadoras le hayan dado una imagen positiva tan alta concluidos sus primeros 100 días de gobierno.

El marxismo siempre ha puesto la lente sobre la cuestión de la propiedad privada, dado que a partir de ella se genera el plusvalor y “la explotación del hombre por el hombre”. Sin embargo, Correa dice que “nadie imagina el socialismo del siglo XXI sin propiedad privada”. Por su parte, Chávez nunca desestimó la inversión privada nacional ni internacional. Y en la actualidad Maduro reafirma esa política. ¿Para qué luchan los “Socialistas del siglo XXI”?

En política lo que se dice vale tanto como lo que se hace, pero son cosas distintas. La constitución bolivariana admite la propiedad privada, pero en la práctica Chávez expropió más de 600 empresas. Tú tienes el discurso, que es de ocasión, y la práctica, que a veces lo supera. Fidel hizo una revolución para la propiedad privada, no para el socialismo, y terminó expropiando todo. El movimiento es el que determina la cosa, incluso el discurso.

Ojos de Orquídea

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Pagina 14 - Lazcano
Mariano Lazcano

Seis menos diez de la mañana. No cabe duda de que estoy aun despierto, desde la noche, quién sabe desde hace cuanto. A mitad de madrugada emergieron los reptiles de los pantanos confusos, intentaron disfrazar unas palabras, pero fue poco feliz, lo tendrías que haber visto. Por lo demás, y como bien sabes, nosotros no buscamos el punto desde este lado del mundo. Siempre nos resultaron más jugosos los paisajes que no existen, las ciudades aun no inventadas, la cama sola con el aroma profundo del encanto compartido y basta, del sabor sabido y basta.

Si éramos dos o mejores antes de conocernos, eso, esa vacuidad astronómica y sencilla, no nos interesa. Así tampoco la innecesaria creación de un fuimos que tal vez nunca seremos. La realidad es que es tarde para hoy pero aun temprano para mañana, y me encuentro otra vez mirando el todo con el extraño sabor a descubrimiento, con esa necesidad copiosa de encontrar maneras de encontrarnos…

Y si amanece y no traigo nada bajo el brazo y caigo quizás a documentar otra emboscada de tormento, no cabe duda de que aun estoy despierto y no me gusta el espejo de esta hora. «Mi enfermedad es un exceso de lucidez» No creo demasiado en eso, no creo demasiado en nada que no fuera a un tiempo libertad y encantamiento, y en cada paso un poco que quite de lo otro y la balanza vacía tambaleando en su afán impostergable de justicia. Y vos seguramente estas durmiendo…

Y seguramente nada sabes de estas palabras que intentan despejar la soledad de los momentos más solos, donde nadie entra y nunca alcanza con encontrar un alguien, pasajero o compañero, algo así como una presencia en un mundo diversamente entretejido de relaciones fugaces, de cantos saturados, de lugares exactos, donde al parecer renacen, al parecer, las nociones del complejo abecedario, situaciones insoportables, personajes parecidos cuando no iguales sacudiendo el mismo instrumentillo dislocado o manoseando las mismas palabras que ni entretenidas.

Lo tendrías que haber visto… Pasó el cuarto de hora y así también pasarán estas palabras, que se meterán por tus ojos de orquídea, hasta las raíces aferradas de tu árbol existencial. Quedará el eco impreciso de las ideas malacostumbradas a la expresión constante. Pero no es una obligación formar sentido. Es por eso que tu vida será igual, antes y después de leer esto que escribo. Pero para evitar incómodas interpretaciones, tengo a bien decir que no soy nadie, y tengo sólo lo que muestro, no tengo nada para darte, y aun así siempre dejaré un brazo o una bocanada de aire fresco, para que tengas la reserva a la ahora de apostar un todo o nada en la partida.

Nunca habrá que encontrar, ni demostrar lo buscado, como así tampoco esperar revelaciones, ni sabrosas manifestaciones llenas de sentido. Será así el extrañamiento, como piedra fundamental de una nueva era de profetas. Todo comienza de nuevo, volver a ver todo los mismos y apostólicos ojos acostumbrados, superar el tiempo melancólico de bares insostenibles en noches interminables, como un abrir y cerrar de ojos, la posibilidad de encontrar un todo absolutamente nuevo, y en la exaltación natural fijar el ritmo desacompasado.

 

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Moisés Elli

facebook.com/moises.elli

Las Cursivas de mi Falta

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Pagina 15. Maria Chevalier - Espalda
María Chevalier

Placer sin consecuencias

y el desinterés desfachatado

de mi quehacer inconsciente.

Te rompo y te desarmo con las garras audaces

de esto que en mí se desata.

Placer y desagravio,

desinterés y desamor.

Cariño,

en el mejor de los casos,

pero casi siempre las caricias sin gracia

que recorren sin recorrer el sendero

que mi mirada marca en tu piel.

Casi siempre mi ausencia en el momento posterior al aullido.

Inercia.

Te hago el amor y te poseo casi como si me tropezara

y sobre vos cayera,

sin siquiera comprometer las partes físicas

que a vos se niegan.

Me busco ahí,

me busco acá,

en vos,

entre las sábanas,

pero no me encuentro,

no me veo,

no estoy más que volando

entre estas simples letras

que al papel sí aman

y me imprimen

acá,

entre las cursivas de mi falta.

Inmóvil

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Maria Jose Daffunchio

 

abandonado a tu pesadez de hombre inmóvil
me miras con antiquísimos resentimientos.

Óyeme bien
soy inocente de tu pasado
no soy tu puta madre
ni tu enferma madre
ni tu loca madre
aunque sea puta loca.
No merezco recibir agresiones ajenas
retrasadas y caducas.
No proyectes sobre mí los espectros de tu niñez
tengo forma, color y dimensiones propias.

Tampoco vengas a mí
llorando como un niño
cuando no lo eres
este regazo que te acoge también te desea.

No sobreactúes
a mí también me expulsaron del paraíso
antes de tiempo
y sin notificación previa
¿a quién no?

Anda hombre
levántate de ti.

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Miriam Reyes

Espejo negro. DVD ediciones, 2001.

www.miriamreyes.com

Baobabs

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Estibien

I

De la bosta

nace un mundo

que se desmorona

el costado más insostenible

de la cabeza.

Deformados rostros

me persiguen

en la noche

de la realidad sublevada.

Y hambrientos baobabs

buscan incansablemente

mis miserias.

Hasta encontrarlas.

 

II

Estibien
Estibien

En el vertice más lejano

de la perfecta triangulación doméstica.

Estoy.

En el inamovible lugar de los patriarcas

se contrae la verdad

en su máxima expresión.

Mundana.

Y no me guardo nada

porque nada queda ya por guardar.

En este cuerpo que no encuentra

espacio.

Para tanta angustia.

 

III

Por suerte la cabeza

nunca termina de hundirse

en un clavo.

Y estalla

en un orgasmo

de colores que nacen.

De la oscuridad.

Por suerte las risas.

Como muecas desencajadas

que coquetean con la muerte.

Y el miedo por estar

nuevamente.

En el lugar incorrecto.

 

IV

Todo acaba más temprano

(incluso la infinita locura)

En el Nombre del Padre.

Que aun no he encontrado.

 

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Flor de Cardo.

Publicado en “EVA y eva”.

Ed. Tinta China. 2012.

lacalledelaluna.blogspot.com/